La situación del atletismo en Venezuela

Queremos tanto a Venezuela. Pero, ¿qué sabemos de la situación que atraviesa el atletismo venezolano?

Como saben por las noticias, Venezuela es ese país sobre el que, de cuando en cuando, cae el arco iris multicolor de nuestra infecta clase política, que tiene la manía de predicar a los demás lo que tienen que hacer para que les vaya mejor en la vida, comportándose como una insoportable institutriz de culo estrecho y como si los venezolanos fueran unos alumnos adolescentes, alocados y con las hormonas disparadas, con el problema añadido de que nuestro arco iris político, la paleta de colores que nos merecemos, es incapaz en su propio país de llegar a un acuerdo ni para ir a mear por turnos.  

Un buen marchador del equipo venezolano me contó que, a menudo, sufren el aterrizaje de este arco iris político cargado de promesas varias, por lo que ya están acostumbrados: Aquí vino un hombre que iba de color morado. Se plantó en mitad de un campo y dijo: –Os voy a construir una piscina de relajación que va de aquí… Entonces el  hombre se echo a andar y andar y andar y, cuando se cansó, gritó: Hasta aquí! Calculamos la distancia ¡y la piscina medía mas de 200 metros de largo! Luego nos dio una pala y dijo: –Hale, ya podéis empezar a cavar.¡Menuda cara se nos quedó! Más tarde, vinieron los naranjas y nos dijeron que nos darían billetes gratis para ir a Río en confortables aviones First Class, aun sin tener la mínima olímpica. Y nos dijeron: -Ya, si eso, allí vemos cómo os colamos en las pruebas. Los rojos, siguiendo el periplo de los morados, dijeron que doblarían la distancia de la piscina, aunque los que cavaran seguiríamos siendo nosotros.

Por último, vino uno de azul y nos quiso vender un extraño y sospechoso bote de pastillas color flúor, diciéndonos que, por cada una que tomáramos, ganaríamos dos carreras. Vamos, más o menos como en el súper ‘2×1’. Después de esto, el marchador, siempre que pasa por debajo del arco iris, lo evita, no vaya a ser que le caiga algún chuzo de punta.  

Hace mucho que creo que la cooperación entre pueblos está mal entendida. Parece que nosotros somos siempre los que damos sin recibir nada a cambio. Desconozco qué cosas nos puede ofrecer el atletismo venezolano, la verdad. Seguro que muchas. Pero digo yo que lo mismo salimos ganando si cambiamos al presidente de su Federación de Atletismo, por este Odriozola nuestro, que nos ha descubierto, camuflado bajo una capa de democracia deportiva, un reino feudal presidido por un castillo rodeado de cocodrilos sin dientes, que se ha extendido más en el tiempo que el gobierno de Maduro y Chávez, que tan de cabeza trae a nuestra exaltada paleta de colores.

Podíamos ofrecerles también una política de recortes brutal, sin parangón en la historia de nuestro país, encabezada por un ministro de Deportes haciendo a la vez de ministro de Cultura y de Educación. Es ese “tres en uno”, de la mierda no se libra ninguno, y menos nosotros, claro. Les podríamos ofrecer además el honorable récord del mundo del atleta que se ha dopado más veces, la cansina, Josephine Onya , que ha dado cinco veces positivo y ha resucitado como una versión femenina de Lázaro: “Levántate y corre”, con el chándal de la selección española.

No creo que allá tengan tantos afectados por culpa de casos doping y que, a cambio, no hayan recibido ni una sola compensación por el desagravio, las becas y los sueños perdidos. Pero algo me dice que el atletismo venezonalo aprendería más de los que sudan la camiseta, que sí pueden enseñar (¡y mucho!), que de los que calientan la silla federativa, que, dicho sea de paso, está pidiendo con urgencia que alguien la tapice. Yo creo que si algo podían aprender es de hombres como Toni Abadía , o de mujeres como Aauri Bokesa, o ahora Jesús España, con su corajuda iniciativa, que luchan encarecidamente por un deporte limpio desde sus plataformas; misión que debería ser también arte y parte de esta federación, en cuya página web, ventana de difusión ideológica, fea y desapasionada, se desentiende por completo del tema, ocultándolo, como si el doping fuera el tema tabú de siempre, igual que sucedía en España con el cine porno en los años 60. Pero lo mas esperanzador de todo esto son las iniciativas personales para que este tabú salga del armario, al fin.

Yo, de Venezuela, importaría un excelente champú natural que fabrican con hierbas y que va muy bien para eliminar la caspa. En cuanto a la situación del atletismo en Venezuela, muy bien, gracias.

Vía: http://www.labolsadelcorredor.com/la-situacion-del-atletismo-venezuela

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