Cuando dijeron que Venezuela se iba a convertir en Cuba, me reía: ahora no

Estaba en un supermercado en Caracas y de repente un familiar vino corriendo y me pidió que fuera a un pasillo donde estaban trayendo leche en polvo. Daban un kilo por persona. Cuando llegué, otra persona gritó que en otro pasillo repartían azúcar. Salí corriendo a ese pasillo. Agarré mi kilo de azúcar.

Muerto de risa, yo dije a la gente que eso se parecía a Cuba. Una señora mayor me miró muy brava y respondió. “¡No señor! Esto ya es Cuba!”.

Era 2007 y el supermercado estaba lleno de productos. Solo empezaban a escasear azúcar, leche en polvo y huevos. Yo me reía. Ahora ya no me río.

Hace unos días, Nicolás Maduro aprobó un decreto por el cual le exige a las empresas que le cedan mano de obra para trabajar en el campo. Eso me recordó lo que me contaba un amigo cubano exiliado, recién llegado a Caracas en los años setenta. Nos contaba que el régimen castrista usaba a miles de personas para la zafra azucarera. A trabajar para el estado. Trabajos forzosos, claro.

Al decretarse lo mismo, Venezuela ya es Cuba.

Supermercados vacíos, escasez, cortes de agua y luz, falta de divisas, nacionalizaciones, persecución a empresarios, parón de la industria y de la agricultura, y ahora trabajo forzoso para el Estado.

Los cubanos castristas se han metido en Venezuela como virus. Como saben, los virus no son propiamente seres vivos como las bacterias. Son programas informáticos que infectan células. Se acercan a ellas, e inoculan otras instrucciones de modo que la bacteria empieza a enloquecer y a seguir sus instrucciones. En lugar de reproducirse ellas, las células reproducen virus. Llega un momento en que los virus destrozan la célula y así pasan a otra y a otra, hasta que causan una infección letal.

Los cubanos castristas comenzaron a entrar en Venezuela a raíz de las inundaciones que produjeron enormes corrimientos de tierra en 1999. Fueron la ayuda médica. Luego, se instalaron en los barrios más modestos y los venezolanos pobres los acogieron con enorme alegría pues ningún médico venezolano se acercaba a esos barrios, infestados de malandros y llenos de ranchitos con techo de chapa.

Más tarde vinieron los militares, los espías, los controladores, y esos han ido trabajando como los virus: extrayendo la riqueza de Venezuela. Por ejemplo, convenciendo al gobierno venezolano para que les exportase cientos de miles de barriles de petróleo diarios casi gratis. La influencia de los Castro era tan seductora que Chávez no se fiaba de los médicos venezolanos, y trató su cáncer en Cuba. Murió en Cuba.

Lo peor de todo es que Cuba está ahora casi mejor que Venezuela. Hay inversores europeos y norteamericanos yendo y viniendo a la isla, aprovechando el fin del embargo. Lo hacen porque hay más garantías en Cuba que en Venezuela.

Los cruceros siguen yendo a Cuba, mientras que a Venezuela no llegan ni chalupas. Los turistas aterrizan en la isla caribeña, y además saben que no les va a pasar nada porque el régimen tiene una vigilancia permanente.

Venezuela en cambio es uno de los países más inseguros del mundo. Caracas, ciudad del crimen. Si hubiera Juegos Olímpicos del asesinato y el robo, Caracas ganaría año tras año la medalla de oro.

De modo que desde que el chavismo está en el poder en Venezuela, los cubanos castristas han penetrado, vaciado, expoliado y empobrecido el país con las mayores reservas de petróleo del mundo, con más costas turísticas que Cuba, más recursos naturales que Cuba, más selvas, frutos y agricultura que Cuba, y más población que Cuba.

Lo han reducido casi a cenizas.

Por eso, ya no me río cuando los venezolanos dicen que Venezuela es Cuba. Es peor que Cuba.

 

Vía: http://blogs.lainformacion.com/zoomboomcrash/2016/08/01/cuando-dijeron-que-venezuela-se-iba-a-convertir-en-cuba-me-reia-ahora-no

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