¿Qué efecto tendrá el acuerdo de paz de Colombia en Venezuela?

Viendo el intercambio comercial, los expertos señalan que la reducción de la violencia es un estímulo para el desarrollo de las actividades y para el flujo de los productos entre ambas naciones.

La reducción de la violencia estimula el desarrollo de las actividades y favorece el intercambio entre ambas naciones.

Acuerdo de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc). Cese al fuego de los guerrilleros. Cese al fuego del Estado colombiano. Parecen títulos de los capítulos iniciales del libro “La Colombia del posconflicto”.

Pero… ¿cómo influye esta nueva página de la historia colombiana en Venezuela?

Los analistas tienen diversas lecturas según la posición y la disciplina en la cual militen o trabajen. Sin embargo, la mayoría coincide en que el momento histórico debe leerse como positivo, pues cualquier avance hacia la paz abre puertas para el desarrollo económico y la convivencia política.

Viendo el intercambio comercial, los expertos señalan que la reducción de la violencia es un estímulo para el desarrollo de las actividades y para el flujo de los productos entre ambas naciones.

También se llama la atención sobre los peligros intrínsecos en todo proceso de pacificación con los “renegados” que probablemente busquen migrar a países vecinos.

Entre las bondades que tiene este proceso, destaca la generación de un ambiente que favorece las actividades económicas.

“Sin duda es un paso relevante, no solo para Colombia sino para Venezuela. Se genera una expectativa positiva, porque se avecina mayor seguridad ciudadana, lo que redundará en la posibilidad de mayor tránsito de mercancía entre las naciones. Este es el momento para acompañar este proceso con la apertura de la frontera”, sentencia Moisés Bittán, experto en economía empresarial de la Ucab y expresidente de Cámara Venezolano Colombiana.

Ante la preocupación de que este proceso pueda significar la migración de mano de obra calificada, Bittán señala que la situación podría redundar en un mayor flujo de venezolanos hacia Colombia, porque la regularización de la vida civil la haga “un lugar más atractivo y sea una opción para que algunos colombianos puedan plantearse regresar”.

Sin embargo, percibe que lo beneficioso del nuevo escenario está en que “permitirá una movilidad mayor de lado y lado”, lo que haría más dinámico el intercambio de productos, bienes y servicios, si esto es respaldado con políticas económicas adecuadas.

Por su parte la internacionalista Giovanna De Michelle sostiene que mucha de la mano de obra colombiana que vive en el país “ya tiene demasiadas raíces en Venezuela” por lo cual ve “difícil un regreso masivo”.

No obstante, alerta sobre un riesgo que debe valorar Venezuela, vinculado con que Colombia se hace más atractiva para la inversión, pues en medio de la guerra “ha sabido atraer capital internacional y este escenario será mejor para ellos. Eso puede aumentar las presiones a nivel interno de Venezuela. Hará evidentes las debilidades de nuestra economía”, advierte De Michelle.

Cadenas integradas. Gustavo Márquez, ex embajador de Venezuela en Colombia, señala que el gobierno de Santos debe ser cuidadoso, porque el conflicto generaba empleos y actividades que mantenían estructuras dentro del tejido social colombiano.

Respecto a su relación con Venezuela indica que “el desarrollo de relaciones bilaterales y cadenas productivas integradas sería beneficioso para ambos países”.

Considera vital una política “clara y sincera” de combate al contrabando y el narcotráfico por parte de las dos naciones, puesto que estas actividades, han sustituido e impedido el desarrollo de la economía real en la región fronteriza, atentando contra la industria y el aparato económico de ambas naciones.

“Hay que armonizar asuntos macroeconómicos como la determinación del tipo de cambio en la frontera por las decisiones tomadas en el Banco Central de Colombia”, alerta Márquez.

Cuestión de inversión. Algunas fuentes indican que el conflicto colombiano costaba al país, alrededor de 4% de su PIB .

Con el acuerdo de paz se requerirán inversiones para atender la nueva situación que Moisés Bittán considera parte del reto; es decir, generar “mayor productividad de los recursos que antes iban a seguridad y defensa, con programas sociales de reinserción. Menos armas y más escuelas”.

Agrega que “deberá crearse una política de subsidios para absorber a esta gente y ver como se inserta en el aparato productivo”.

La región y los peligros. Coincidiendo en que el acuerdo de paz con las Farc, es uno de los hechos más relevantes en Colombia y la región en los últimos años, Giovanna De Michelle levanta un alerta. “Esto no significa la paz absoluta. Están el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y los paramilitares. Los países vecinos deben estar muy atentos y prepararse. Hay algunas de las células de las Farc que no estaban de acuerdo con el proceso y hasta ahora, no sabemos qué pasó con ellos. Puede que hayan grupos que no se pacifiquen. O decidan buscar otros escenarios”, sostiene la internacionalista.

Agrega que sería “ilusorio pensar” que factores de la guerrilla “con apoyo recibido del narcotráfico dejen el negocio”. Sostiene que los políticos han dibujado la salida del conflicto político y militar, pero advierte que allí se ha presentado una convivencia con otros elementos como el narcotráfico y la delincuencia organizada, que no están muy claros y los negociadores no tienen una respuesta para ello.

Sobre ese punto, también llama la atención Moisés Bittán quien sostiene que las Fuerzas Armadas de los vecinos de Colombia, deben actuar con cautela porque es un proceso que no basta con decretarlo, “hay que ejercerlo”.

Advierte que “debe atacarse el origen delictivo de los fondos de financiamiento. Todo lo que pueda estar vinculado con la extorsión, secuestros y contrabando debe ser atacado. Los vecinos deben ser cuidadosos en el desenvolvimiento de este proceso. Las operaciones ilícitas pueden mutar, migrar hacia las vecindades”.

Por su parte Gustavo Márquez, alerta que hay un sector opositor a los acuerdos de paz “y las fuerzas de Uribe jugarán a que siga porque la guerra también les genera ganancias. “El cuadro político no cambia. Está el paramilitarismo y esos sectores en Venezuela han tenido sus expresiones. Capriles y López han respaldado la política de la guerra de Uribe”.

Agrega que “los desempleados de la guerra pueden tener un desplazamiento hacia Venezuela” y se necesitan medidas para que el conflicto no se traslade.

“Detrás de estas intenciones está el imperialismo. Debe haber un mayor control territorial que ayude a garantizar el pleno servicio de la soberanía”.

Finalmente señala que “Colombia toma medidas de control. Nosotros debemos hacerlo. Debe darse una política de Estado y homologar los controles. Garantizar la reciprocidad y simetrías en el tratamiento”.

 

Vía: http://www.americaeconomia.com/economia-mercados/finanzas/que-efecto-tendra-el-acuerdo-de-paz-de-colombia-en-venezuela

Colombia ratifica voluntad de reabrir frontera con Venezuela

La frontera colombo-venezolana se encuentra cerrada desde el 19 de agosto de 2015.

Se espera que el próximo 4 de agosto las cancilleres de Venezuela y Colombia, Delcy Rodríguez y María Angela Holguín, respectivamente, sostengan un encuentro en Caracas a fin de establecer una hoja de ruta que permita reabrir de forma definitiva la zona limítrofe.

El gobierno de Colombia que preside Juan Manuel Santos mantiene su voluntad de reabrir definitivamente la frontera colombo-venezolana, afirmó este domingo el embajador de la nación neogranadina en Venezuela, Ricardo Lozano.

En una entrevista concedida al canal privado Globovisión el pasado 13 de julio, y que fue transmitida este domingo en este país caribeño, Lozano manifestó que Santos y la canciller colombiana, María Angela Holguín, “han sido muy claros en este tema”.

“El presidente (Santos) … sabe que la frontera, por su mera naturaleza, tiene que estar abierta”, dijo el diplomático neogranadino, al referir que así lo reiteró la administración colombiana durante un encuentro sostenido en días pasados con autoridades venezolanas en la zona fronteriza.

“Fue un momento muy interesante porque realmente comenzamos a estudiar todos los temas. Tratamos de ver cuáles son los problemas, qué tenemos que mejorar”, puntualizó el embajador Lozano.

Asimismo, sostuvo que la frontera “se tiene que organizar mejor para que no hayan estos problemas. Y esa es la voluntad y la filosofía de la canciller (Holguín), que tiene que ser una frontera organizada, que entre los dos (países) podamos controlar muy bien”.

A su juicio, existen personas de ambos Estados que actúan “al margen de la ley” con el propósito de “aprovecharse de cualquier cosa”.

“Lo importante es que Colombia y Venezuela estamos en contra de la ilegalidad. A eso es lo que vamos a perseguir y a tratar de mejorar para la gente que realmente es legal y que pueda haber un comercio muy bueno”, señaló.

En ese sentido, Lozano puntualizó que la Embajada de Colombia realiza bimensualmente encuentros con la Cámara Colombo-Venezolana y la Cámara Venezolana Colombiana,  “analizando todos los temas de comercio”.

Ante la nueva perspectiva comercial que nace entre ambas naciones, reiteró que surge la necesidad de “abrir la frontera organizada y controlada”.

Se espera que el próximo 4 de agosto las cancilleres de Venezuela y Colombia, Delcy Rodríguez y María Angela Holguín, respectivamente, sostengan un encuentro en Caracas a fin de establecer una hoja de ruta que permita reabrir de forma definitiva la zona limítrofe.

La frontera colombo-venezolana se encuentra cerrada desde el 19 de agosto de 2015, luego de que el presidente Nicolás Maduro denunciara un presunto ataque paramilitar a tres efectivos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) en la región limítrofe.

El cierre estuvo acompañado de decretos de estado de excepción en más de 20 municipalidades, en principio del estado Táchira, pero que posteriormente se ampliaron hasta otros estados como Zulia (occidente) Amazonas (sur) y Apure (centro-occidente).

 

Vía: http://www.americaeconomia.com/politica-sociedad/politica/colombia-ratifica-voluntad-de-reabrir-frontera-con-venezuela

PDVSA y colombiana TRENACO: la historia del multimillonario y opaco acuerdo que fue demasiado lejos en Venezuela

A pesar de los intentos de PDVSA por convencer a sus socios de aceptar el contrato, las firmas extranjeras se negaron y el acuerdo se derrumbó entre diciembre del 2015 y enero de este año, según socios de empresas conjuntas.

En una de las mayores licitaciones de los últimos años, PDVSA presentó su proyecto en la Faja del Orinoco. De la nada, una pequeña empresa de transporte y comercio de petróleo, sin experiencia relevante, venció a líderes de la industria para quedarse con un contrato de US$4.500 millones.

En agosto del 2015, la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) hizo pública una de sus mayores licitaciones en los últimos años: un multimillonario proyecto en la Faja del Orinoco, el mayor reservorio de crudo del mundo, diseñado para apuntalar su declinante producción.

De la nada, una pequeña empresa de transporte y comercio de petróleo de Colombia, sin experiencia relevante, venció a líderes de la industria para quedarse con el contrato de unos US$4.500 millones, según un documento de PDVSA.

Incluso para la opaca economía venezolana, fue un acuerdo que llegó demasiado lejos: inmediatamente, las alarmas se encendieron entre los socios extranjeros de PDVSA.

TRENACO, con sede en Suiza, pero principalmente manejada desde Colombia, se impuso sobre las principales compañías de servicios petroleros -Halliburton, Schlumberger y Weatherford- después de reuniones con altos ejecutivos de PDVSA en los seis meses previos a la licitación del proyecto.

Segura de que obtendría el enorme contrato para perforar 600 pozos petroleros, TRENACO comenzó la contratación de personal y la compra de equipos meses antes de ganar la licitación, de acuerdo con cuatro fuentes de alto rango de la compañía ahora liquidada, así como mensajes de texto y audio de WhatsApp del personal de la firma colombiana revisados por Reuters.

En un giro sin precedentes, sin embargo, las petroleras extranjeras -que habrían tenido que trabajar con TRENACO al ser socios de PDVSA en varias empresas mixtas- protestaron que la firma estaba poco calificada y descapitalizada, según algunas copias de las cartas de quejas enviadas a PDVSA el año pasado y que fueron vistas por Reuters.

Los ejecutivos de las empresas que enviaron las misivas las mostraron a Reuters bajo la condición de no ser identificados.

Las empresas internacionales dijeron que también temían que por involucrarse en un enorme proyecto público liderado por una contratista pequeña y opaca, se exponían al escrutinio de entes reguladores en sus países.

“Había señales de peligro por todos lados”, dijo un socio de una empresa mixta en Caracas.

En una carta de queja revisada por Reuters, una compañía petrolera multinacional escribió que TRENACO “no estaba calificada, ni técnica ni económicamente” para el proyecto.

A pesar de los intentos de PDVSA por convencer a sus socios de aceptar el contrato, las firmas extranjeras se negaron y el acuerdo se derrumbó entre diciembre del 2015 y enero de este año, según socios de empresas conjuntas.

Los ministerios de Petróleo e Información de Venezuela ni PDVSA respondieron a las preguntas sobre el proyecto de TRENACO

Entre los socios de PDVSA, la estadounidense Chevron, la india ONGC Videsh, la rusa Rosneft, la española Repsol y la japonesa Inpex declinaron hacer comentarios.

Por su parte, la japonesa Mitsubishi Corp dijo que “no se quejó de este acuerdo”. La italiana Eni, la china CNPC, la india Reliance, Oil India y Suelopetrol, de Venezuela, no respondieron a las solicitudes de comentarios.

 

Vía: http://www.americaeconomia.com/negocios-industrias/pdvsa-y-colombiana-trenaco-la-historia-del-multimillonario-y-opaco-acuerdo-que-f

La peor humillación para Maduro: su pueblo huye a Colombia para comer

Imaginen la siguiente escena: sus hijos pequeños se van a la casa del vecino a pedir comida porque ustedes no son capaces de alimentarles. E imaginen que ese vecino es el mismo que ustedes han mirado por encima del hombro durante años.

Eso es lo que está pasando entre Venezuela y Colombia. Decenas de miles de venezolanos están cruzando la frontera para adquirir alimentos básicos y productos de primera necesidad porque el gobierno de Nicolás Maduro no es capaz de administrárselos.

Lo voy a poner peor aún: las imágenes de los venezolanos entrando en masa en Colombia y dando las gracias por alimentarles recorren todo el mundo. Es decir, se enteran no solo sus vecinos, sino otros pueblos, todo el país, el planeta.

¿Hay peor humillación?

Pero Maduro sigue insistiendo en cerrar las fronteras. Esas fronteras están de hecho cerradas desde hace un año por orden de Maduro para contrarrestar el contrabando. Solo pasan enfermos.

El contrabando (el bachaqueo) se produce porque muchos venezolanos compran productos a precios regulados en Venezuela y luego los venden en Colombia a precios muy superiores. Según algunos, eso explica la escasez en Venezuela.

No. La escasez en Venezuela se ha ido fraguando desde hace mucho tiempo, y antes de que explotara ese contrabando. La escasez empezó cuando Hugo Chávez hizo tres cosas: nacionalizar empresas básicas, decretar precios regulados en algunos productos y limitar los dólares que podían comprar los venezolanos.

Ese cóctel arruinó a los productores porque no podían producir a esos precios, o porque no podían importar materias debido a la falta de dólares. Además, vació los supermercados poco a poco. Cuando yo visité Venezuela en 2007 y en 2009, ya había escasez de productos básicos como azúcar, huevos y leche en polvo.

Pero hay una humillación aún peor: Venezuela fue durante mucho tiempo un país que acogió a inmigrantes colombianos por la sencilla razón de que era más rico. Muchos venezolanos miraban por encima del hombro a los colombianos. Ahora, imploran ir a Colombia y dan gracias a los colombianos por abrirles las fronteras.

De los 130.000 que han pasado en los últimos días, muchos se han quedado en Colombia. Según el ministerio de Exteriores de Colombia, desde hace muchos meses, los principales inmigrantes a Colombia son venezolanos.

Todo eso debido a la política económica de Nicolás Maduro y los chavistas. Están sentados sobre la mayor reserva de petróleo del mundo, pero arruinaron al país desde el día en que llegaron.

 

Vía: http://blogs.lainformacion.com/zoomboomcrash/2016/07/19/la-peor-humillacion-para-maduro-su-pueblo-huye-a-colombia-para-comer

“¡Libertad!”, “¡gracias, Colombia!”, la celebración tras cruzar la frontera con Venezuela

Las autoridades confían en que la mayoría de los 90.000 venezolanos que cruzó la frontera este domingo regresen.

En la entrada por el puente Simón Bolivar a Colombia los venezolanos saludan a las autoridades vecinas, lloran, sonríen, dan las gracias y otros gritan “¡libertad!”, “¡gracias, Colombia!”. Esta condición es temporal, el tránsito entre ambos países se ha permitido desde las seis de la mañana hasta las 11 de la noche del domingo de manera extraordinaria ante la llegada de casi 90.000 personas en busca de alimentos. La entrada ha sido la más multitudinaria de las tres que ha habido en la última semana. Solo este fin de semana unos 140.000 ciudadanos de Venezuela han llegado a la ciudad fronteriza de Cúcuta a realizar sus compras. Y hasta las seis de la tarde el 70% había regresado a sus casas. El aumento de las cifras plantea un nuevo interrogante: ¿todos vuelven?

Las autoridades de Migración Colombia y de la Cancillería confían en que como ha sucedido hasta el momento la mayoría de venezolanos que entran después salgan. Por el momento, no hay cifras oficiales que permitan concluir quiénes se quedan en territorio colombiano. Un primer balance del sábado concluye que el 85% volvió, del 15% restante no se tienen datos todavía. “Se ha dispuesto un operativo de la Policía para controlar a aquellas personas que han intentando viajar al interior del país”, asegura Humberto Velázquez, subdirector de Migración. “Además, trabajamos con las autoridades a través de un sistema informativo para ir estudiando cada caso”.

En Colombia no quieren oír hablar de la palabra deportación desde que el pasado agosto Venezuela expulsara a ciudadanos colombianos después de que el presidente, Nicolás Maduro, ordenó el estado de excepción en la zona. Por eso, el dispositivo que recibe a los venezolanos está cargado de sonrisas y solidaridad, quieren evitar cualquier tipo de comparación en el trato que se da a uno y otro lado de los puentes a los ciudadanos. “Hay que mirar bien cómo se comporta el flujo de retorno y el manejo que le damos”, dice Víctor Bautista, responsable de asuntos de frontera en la Cancillería de Colombia. Las autoridades colombianas reconocen que están recibiendo muchas consultas por parte de ciudadanos venezolanos que quieren permanecer más de un día en territorio vecino para poder visitar a sus familiares. “Esta es una zona en la que tradicionalmente muchos colombianos y venezolanos cruzaban diariamente para ir al trabajo, a la escuela o a visitar a familiares”, apostilla. A las seis de la tarde, el 70% de los casi 90.000 que entraron el domingo ya habían regresado.

Los que no lo han hecho tienen de plazo hasta las 11 de la noche. A partir de ese momento las autoridades revisarán que cuenten con un billete aéreo, el pasaporte y que puedan demostrar tener la capacidad económica para viajar por Colombia. Es decir, por el momento se aplican los mismos requisitos de entrada que en cualquier otro día de tránsito o en los diferentes aeropuertos colombianos.

Este lunes está prevista la llegada de la canciller María Ángela Holguín a Cúcuta para reunirse con las autoridades locales, evaluar el plan de apertura de la frontera y revisar, si fuera necesario, la fecha de reunión con su homóloga venezolana prevista para el 4 de agosto. Colombia por el momento no habla de situación de crisis humanitaria. “Con el registro de entrada, hacemos encuestas para valorar las razones por las que los venezolanos vienen a nuestro país”, explica Bautista. “La canciller será la encargada de estudiar estos informes y dar una conclusión de esta circunstancia”.

 

Vía: http://internacional.elpais.com/internacional/2016/07/18/colombia/1468799884_796632.html

Cerca de 150.000 venezolanos cruzan en dos días la frontera a Colombia en busca de alimentos

Las autoridades colombianas estimaban que el domingo pasarían 50.000 personas y lo hicieron casi el doble: 90.000.

Cerca de 150.000 venezolanos han cruzado entre el sábado y el domingo la frontera hacia Colombia en busca de alimentos de primera necesidad y medicamentos. El tercer día de apertura temporal de la frontera entre ambos países desbordó todas las expectativas: casi 90.000 personas, según datos de Migración Colombia pasaron de un país a otro. La madrugada del sábado, cuando las autoridades colombianas se vieron sorprendidas por una nueva entrada de venezolanos a su territorio -más de 40.000- estimaron que al día siguiente cruzarían 50.000. La cifra casi se ha duplicado.

En el puente Simón Bolívar, que conecta ambos países, un centenar de funcionarios de migración y de la gobernación de Norte de Santander, departamento colombiano limítrofe, registraban con una tableta a todo aquel que entraba con una foto personal y otra a la documentación. Junto a los funcionarios, policía militar, metropolitana, aduanera y Ejército controlaban que el paso fuera ordenado. La orden desde el Gobierno es que la bienvenida sea digna, educada y solidaria. Por eso, en cada turno de ingreso sonaban los aplausos y los vítores que son se respondían con agradecimiento, sonrisas y muchas lágrimas. “En mi país la policía me apunta, en Colombia me saluda”, contaba una de las mujeres al cruzar. “¡Gracias!” y “Libertad por unas horas, pero libertad”, eran algunos de los comentarios y vítores que se escuchaban desde el lado colombiano.

El dispositivo que el domingo recibió a miles de venezolanos tuvo que improvisarse el sábado. Venezuela había avisado de que, como el pasado fin de semana, abrirían su lado, cerrado desde el pasado agosto, un solo día. “Comenzamos a recibir reportes de nuestros consulados y el servicio diplomático de una gran movilización hasta el estado de Táchira”, explica Víctor Bautista, responsable de asuntos fronterizos en la Cancillería de Colombia. “Las autoridades venezolanos nos lo confirmaron e implementamos el dispositivo preparado para el domingo y abrimos el paso”. De las más de 40.000 personas que ingresaron el 85% regresó el mismo sábado, según un primer balance de Migración Colombia.

Las autoridades colombianas son conscientes de que a las vías de comunicación diplomáticas de las mesas de trabajo entre ambos países se unen “las alternativas”, es decir, las redes sociales. Bautista no da nombres cuando explica que “mucha gente invita a otra a pasar” sin previo aviso oficial. En la cuenta de Twitter del gobernador de Táchira, Vielma Mora, está la persona a la que se refiere. Durante el sábado, fue relatando el minuto a minuto de la entrada de sus compatriotas, al mismo tiempo que los informaba sobre desabastecimiento en Cúcuta y el alto precio de los productos en los supermercados.

En un paseo por los mercados de la capital del departamento se confirma que hay escasez de azúcar y harina pan por el paro camionero que afecta a Colombia. Los precios del arroz, el papel higiénico y el aceite, otros tres de los víveres que más demandan los venezolanos se mantienen como la semana pasada. Una familia, con sorna, comentaba que ya no se acordaba de cuánto cuesta el papel higiénico en Venezuela porque hacía mucho que no lo compraban. Norte de Santander cuenta con su propia fábrica de arroz, mientras que depende del Valle del Cauca para el suministro de otros alimentos. “Ya hemos hablado con el Ministerio de Defensa para que se disponga una caravana de acompañamiento a los camiones y así poder dar respuesta a la demanda local y a la que llega desde Venezuela”, explicó el portavoz de Cancillería.

Este lunes se espera la visita oficial de la canciller María Ángela Holguín a Cúcuta para evaluar la situación. La titular de Exteriores conversará con las autoridades locales y las venezolanas y comparecerá públicamente para explicar si la reunión prevista entre cancillerías se mantiene para el próximo 4 de agosto o se adelanta. “Hay que revisar la estrategia si esta situación se repite cada ocho días”, aseguró Bautista, “el dispositivo actual no es suficiente para el flujo migratorio que estamos teniendo, habría que poner en práctica uno alternativo en el que se lleva tiempo trabajando”.

Punto de inflexión.

Un hito marca la apertura gradual del paso fronterizo entre Venezuela y Colombia por el estado de Táchira. El 5 de julio pasado cientos de mujeres venezolanas superaron un cordón de la policía militarizada venezolana para comprar en Cúcuta, la capital del departamento del Norte de Santander, los alimentos que en su país no se consiguen o se obtienen a precios escandalosamente caros. La amenaza latente de que una situación como esta volviera a repetirse, para vergüenza del Gobierno de Nicolás Maduro, que mantiene cerrado el cruce por el margen occidental del país sudamericano desde agosto de 2015 luego del ataque a tres militares venezolanos por parte de supuestos contrabandistas, ha obligado al gobierno a relajar sus medidas y a abrir el paso antes de lo previsto.

A Venezuela no le ha gustado que Colombia defina el cruce temporal como la apertura de un corredor humanitario. Esta denominación refuerza la idea de que en el país hay mucho más que una crisis alimentaria. Por esa razón la cadena oficial Venezolana de Televisión transmitió el sábado, cuando se abrió el paso antes de lo previsto, testimonios de chavistas que al intentar llegar hasta Cúcuta eran retenidos por las autoridades colombianas para que se despojaran de la vestimenta alusiva a la autodenominada revolución bolivariana. Las declaraciones también sugerían que en Cúcuta los precios eran muy elevados. Muchos de ellos, decían, habían tenido que regresar con las manos vacías.

Maduro ha llegado a esta decisión obligado por el fracaso de una medida que ensayó para intentar detener el contrabando de extracción de insumos básicos hacia Colombia. En el primer semestre del año la ONG Observatorio Venezolano de Conflictividad Social registró que, de las 3.507 protestas producidas en Venezuela, 954, el 27%, tienen que ver con el rechazo a la escasez y el desabastecimiento de alimentos.

Al Gobierno no le ha quedado otra que relajar el encierro al que sometía desde agosto del año pasado a sus ciudadanos en la frontera con Colombia, una franja porosa de 2.219 km, para evitar no solo el aumento de las protestas, sino para paliar la escasez. Maduro ensayó en el cruce desde Táchira una medida que apoyan algunos sectores del Gobierno: si se cierran los pasos oficiales entonces mermará en gran medida el trasiego de alimentos básicos subsidiados en Venezuela hacia Colombia.

Las cifras demostraron que el contrabando no solo no disminuyó, sino que la escasez se agudizó. En Caracas, según la encuestadora Datanálisis, la escasez es de 60.7% en insumos de la dieta básica. La cifra suele ser el mejor indicador disponible. Caracas es la ciudad más abastecida del país y no sufre las penurias de la provincia.

En el Estado de Zulia, uno de los cruces fronterizos, el gobernador Francisco Arias Cárdenas, apoyado en el decreto de emergencia económica promulgado por Maduro, había llegado a un acuerdo para que ingresaran productos colombianos por los caminos verdes para abastecer así los anaqueles de la capital Maracaibo, la segunda ciudad más importante de Venezuela, y otras localidades de su jurisdicción. Los zulianos aseguran que, aunque los productos son más costosos, al menos se consiguen mucho más baratos que los ofertados en las redes informales.

El Gobierno de Maduro se niega a reconocer que el problema está la falta de producción de bienes básicos y no en su distribución. Pero la apuesta sigue. Mientras se debate en la mesa de negociación con Colombia cuál es la mejor manera de normalizar el tránsito entre los dos países, el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino, se ha convertido en el hombre más poderoso de Venezuela. Desde principios de la semana los militares controlan la distribución de todo lo que se importa. Todas las experiencias previas con los controles, traducidas en el incremento constante de la escasez, no permiten suponer que la medida será exitosa.

 

Vía: http://internacional.elpais.com/internacional/2016/07/17/colombia/1468771090_078717.html

Venezuela reabre por segundo día consecutivo la frontera con Colombia

El gobernador del estado venezolano fronterizo de Táchira (oeste), José Vielma Mora, manifestó la víspera que el paso fue autorizado por el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, quien exigió que “no se perturbe” a los ciudadanos que deseen cruzar. Aclaró que se trata de “pasos provisionales”, ni de “corredores humanitarios.

El gobierno de Venezuela aprobó reabrir a las 6:00 hora local (10:00 GMT) de este domingo, por segundo día consecutivo, su frontera con Colombia, para que venezolanos pasen a la nación vecina en busca de alimentos y medicamentos escasos en el país.

El gobernador del estado venezolano fronterizo de Táchira (oeste), José Vielma Mora, manifestó la víspera que el paso fue autorizado por el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, quien exigió que “no se perturbe” a los ciudadanos que deseen cruzar.

Dio a conocer que durante 12 horas iban “a recibir a ciudadanos colombianos que vengan al país. Eso sí, con los controles respectivos para evitar la incursión del narcotráfico o de monedas ilegales, llámense pesos, dólares americanos o euros”.

“Es una decisión de buena fe por parte del presidente de Venezuela, al permitir el traslado de estas personas en ambos sentidos, pero no forma parte de los ‘tours’ organizados por la oposición, como una especie de paseo y con trasfondo político”, afirmó la autoridad.

Vielma Mora aclaró que se trata de “pasos provisionales”, ni de “corredores humanitarios.

El funcionario solicitó también “evaluar temas de migración, controles agrícolas, aduaneros, tributarios, con el fin de lograr una apertura de frontera planificada, ordenada y exigente en el cumplimiento de los requisitos legales”.

La administración venezolana permitió la víspera, por segunda vez en un mes, el paso de miles de venezolanos hacia la entidad colombiana de Cúcuta (este), a través del puente internacional Simón Bolívar, para la compra de productos alimenticios y medicamentos.

La medida anunciada por el gobierno responde a que el pasado 5 de julio un grupo de al menos 500 mujeres, vestidas con prendas blancas, trataron de romper un cordón militar para cruzar hacia Cúcuta bajo el argumento de adquirir productos escasos en Venezuela.

La frontera entre Venezuela y Colombia fue cerrada inicialmente durante 72 horas por orden presidencial el 9 de agosto de 2015, luego de que tres efectivos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana resultaron heridos al cumplir funciones de seguridad contra el contrabando.

El cierre fronterizo fue extendido de manera indefinida el 22 de agosto, debido a prácticas paramilitares y el contrabando ilegal de alimentos y productos de la canasta básica venezolana hacia Colombia.

Días después del 22 de agosto, a la medida se sumó el cierre de la frontera en los estados venezolanos de Amazonas, Apure y Zulia, con la intención de proteger la seguridad de la zona contra el paramilitarismo y el contrabando.

 

Vía: http://www.americaeconomia.com/politica-sociedad/politica/venezuela-reabre-por-segundo-dia-consecutivo-frontera-con-colombia

Arroz, harina y aceite… la frontera que separa a Venezuela y a Colombia

Así fue el primer día de cruce masivo de la frontera, permitido por el presidente Nicolás Maduro.

Centenares de personas cruzaron este domingo por el puente Simón Bolívar.

Varias filas de cientos de personas ocupan parte de las aceras de la avenida sexta, en el centro de Cúcuta. Cargan con tantas bolsas como fuerzas les quedan. Son parte de los más de 35.000 venezolanos que el domingo han cruzado la frontera entre Venezuela y Colombia hasta esta ciudad en el noreste del país. Han comprado productos de primera necesidad: papel higiénico, aceite, azúcar, harina pan, café, leche… Y se han dejado el equivalente a dos salarios mínimos en su país (15.000 bolívares mensuales, unos 15 dólares en la tasa del mercado negro). Ni el esfuerzo ni la factura les pesan. No saben cuándo podrán volver a pasar y llevan esperando este día casi un año, cuando el presidente venezolano, Nicolás Maduro, decretó el estado de excepción y cerró su lado de la frontera.

La madrugada del domingo (hora colombiana) la policía metropolitana de Cúcuta informó a las autoridades colombianas de que miles de personas esperaban al otro lado del puente Simón Bolívar, uno de los tres puntos terrestres (de un total de cuatro) que conecta ambos países y que se abrió el domingo. Habían acudido para comprobar si era verdad el rumor que circuló el sábado en redes sociales y en algunos medios de comunicación: por segunda vez en esa semana, la guardia bolivariana iba a permitir el paso a ciudadanos venezolanos después de que el pasado jueves 500 mujeres, autodenominadas las Damas de Blanco, presionara a los agentes hasta conseguir cruzar. Cuando José Gregorio Vielma Mora, gobernador de Táchira, estado fronterizo, declaró que Maduro había ordenado que “el cerco se levantara”, el chisme se convirtió en realidad y las expectativas se desbordaron.

“Sabíamos que algo podía pasar, pero no esperábamos esta llegada tan masiva”, dice David Castro, responsable administrativo del supermercado Los Montes, uno de los comercios que vendió un 190% más que un domingo normal desde que se cerrara la frontera, según datos de Fenalco Cúcuta (Federación Nacional de Comerciantes). “Aunque nos faltaban algunos productos por el paro de transportadores, los básicos, los que ellos compran, los teníamos”, asegura. Para dar respuesta a los miles de venezolanos que se han acercado al establecimiento han tenido que reforzar el personal -40 personas, suelen ser 10-, a ciertas horas del día han cerrado las puertas para que pudieran comprar con tranquilidad y les han facilitado autobuses gratuitos para volver a la frontera.

En la fila, esperando el transporte que les lleve de regreso a Venezuela, un grupo de mujeres de distintas edades y condición social (han preferido no decir su nombre) abren las bolsas de la compra. “He gastado unos 50.000 pesos (17 dólares), en San Cristóbal [a unos 30 kilómetros] ya no encuentro toallitas higiénicas [compresas] ni medicamentos para el dolor de cabeza”, explica. La harina pan la han conseguido a 3.000 pesos (menos de un dólar), en el mercado negro, el del bachaqueo, les cuesta entre 2.000 y 2.500 bolívares (unos 2,5 dólares). “Si mañana vuelven a abrir, vendré, no me importa gastar todo mi dinero, en Venezuela no queda nada”, cuenta otra.

Llega el bus, la policía les acompaña para evitar cualquier problema desde que entraron a Colombia. “Un operativo de 1.000 hombres ha velado porque el tránsito haya sido tranquilo”, explica Gustavo Moreno, director de la policía fiscal aduanera. “No se ha producido ningún incidente”. Antes de subirse, algunos gritan. “¡Gracias, Colombia!, ¡viva Colombia!”. Hacía mucho tiempo que no veían tanta comida junta en una tienda, cuentan, algunos han recorrido hasta 13 horas para conseguirlos, como Efraín López, llegado del estado de Falcón. En la fila hay tantas ciudades de origen como personas.

Cuando llegan a La Parada, el barrio que linda con el puente Simón Bolívar, algunos aprovechan para hacer las últimas compras. La rutina de los comerciantes, las casetas de cambio de divisas y de los carretilleros que ayudan a transportar bultos de un lado a otro de la frontera se paró hace menos de un año con el cierre. Durante la última semana han recuperado, en parte, su ritmo diario. “Todo empezó cuando abrió la trocha”, explica una de las cajeras del almacén El Triunfo mientras atiende a un ritmo desenfrenado a los clientes venezolanos. Se refiere a uno de los caminos ilegales para cruzar, a pocos kilómetros, a un precio de unos 60.000 pesos (algo más de 20 dólares), dependiendo del día. Su tienda está a rebosar: “Hemos hecho el doble de venta”. En el suelo, al lado de la caja, en una bolsa de papel va acumulando los bolívares. “Cobramos con un recargo del 0,25”, precisa.

A las ocho de la noche, dos horas después del primer cierre anunciado, el puente Simón Bolívar recoge a los últimos venezolanos. En el primer control, el colombiano, se encuentran con policías, militares, migración y agentes de la DIAN (el organismo de Hacienda) que comprueban que no lleven otra cosa en las bolsas que no sean víveres. Unos metros más adelante, la guardia bolivariana vigila, pero no solicita ningún tipo de documentación. “La mayoría ha regresado”, asegura Víctor Bautista, asesor en asuntos fronterizos de la Cancillería de Colombia. “Las mesas de trabajo entre ambos países continúan y de hoy en 20 días los cancilleres se reunirán”. De lo que suceda el lunes solo tienen un dato: se mantienen los corredores humanitarios para escolares y enfermos que funcionan desde el pasado agosto. Los venezolanos albergan la esperanza de que se vuelva a abrir la frontera. Aunque nadie sabe con certeza cómo amanecerá el Gobierno de Maduro.

 

Vía: http://internacional.elpais.com/internacional/2016/07/11/colombia/1468200200_093110.html

Arroz, harina y aceite… la frontera que separa a Venezuela y a Colombia

Así fue el primer día de cruce masivo de la frontera, permitido por el presidente Nicolás Maduro.

Varias filas de cientos de personas ocupan parte de las aceras de la avenida sexta, en el centro de Cúcuta. Cargan con tantas bolsas como fuerzas les quedan. Son parte de los más de 35.000 venezolanos que el domingo han cruzado la frontera entre Venezuela y Colombia hasta esta ciudad en el noreste del país. Han comprado productos de primera necesidad: papel higiénico, aceite, azúcar, harina pan, café, leche… Y se han dejado el equivalente a dos salarios mínimos en su país (15.000 bolívares mensuales, unos 15 dólares en la tasa del mercado negro). Ni el esfuerzo ni la factura les pesan. No saben cuándo podrán volver a pasar y llevan esperando este día casi un año, cuando el presidente venezolano, Nicolás Maduro, decretó el estado de excepción y cerró su lado de la frontera.

La madrugada del domingo (hora colombiana) la policía metropolitana de Cúcuta informó a las autoridades colombianas de que miles de personas esperaban al otro lado del puente Simón Bolívar, uno de los tres puntos terrestres (de un total de cuatro) que conecta ambos países y que se abrió el domingo. Habían acudido para comprobar si era verdad el rumor que circuló el sábado en redes sociales y en algunos medios de comunicación: por segunda vez en esa semana, la guardia bolivariana iba a permitir el paso a ciudadanos venezolanos después de que el pasado jueves 500 mujeres, autodenominadas las Damas de Blanco, presionara a los agentes hasta conseguir cruzar. Cuando José Gregorio Vielma Mora, gobernador de Táchira, estado fronterizo, declaró que Maduro había ordenado que “el cerco se levantara”, el chisme se convirtió en realidad y las expectativas se desbordaron.

“Sabíamos que algo podía pasar, pero no esperábamos esta llegada tan masiva”, dice David Castro, responsable administrativo del supermercado Los Montes, uno de los comercios que vendió un 190% más que un domingo normal desde que se cerrara la frontera, según datos de Fenalco Cúcuta (Federación Nacional de Comerciantes). “Aunque nos faltaban algunos productos por el paro de transportadores, los básicos, los que ellos compran, los teníamos”, asegura. Para dar respuesta a los miles de venezolanos que se han acercado al establecimiento han tenido que reforzar el personal -40 personas, suelen ser 10-, a ciertas horas del día han cerrado las puertas para que pudieran comprar con tranquilidad y les han facilitado autobuses gratuitos para volver a la frontera.

En la fila, esperando el transporte que les lleve de regreso a Venezuela, un grupo de mujeres de distintas edades y condición social (han preferido no decir su nombre) abren las bolsas de la compra. “He gastado unos 50.000 pesos (17 dólares), en San Cristóbal [a unos 30 kilómetros] ya no encuentro toallitas higiénicas [compresas] ni medicamentos para el dolor de cabeza”, explica. La harina pan la han conseguido a 3.000 pesos (menos de un dólar), en el mercado negro, el del bachaqueo, les cuesta entre 2.000 y 2.500 bolívares (unos 2,5 dólares). “Si mañana vuelven a abrir, vendré, no me importa gastar todo mi dinero, en Venezuela no queda nada”, cuenta otra.

Llega el bus, la policía les acompaña para evitar cualquier problema desde que entraron a Colombia. “Un operativo de 1.000 hombres ha velado porque el tránsito haya sido tranquilo”, explica Gustavo Moreno, director de la policía fiscal aduanera. “No se ha producido ningún incidente”. Antes de subirse, algunos gritan. “¡Gracias, Colombia!, ¡viva Colombia!”. Hacía mucho tiempo que no veían tanta comida junta en una tienda, cuentan, algunos han recorrido hasta 13 horas para conseguirlos, como Efraín López, llegado del estado de Falcón. En la fila hay tantas ciudades de origen como personas.

Cuando llegan a La Parada, el barrio que linda con el puente Simón Bolívar, algunos aprovechan para hacer las últimas compras. La rutina de los comerciantes, las casetas de cambio de divisas y de los carretilleros que ayudan a transportar bultos de un lado a otro de la frontera se paró hace menos de un año con el cierre. Durante la última semana han recuperado, en parte, su ritmo diario. “Todo empezó cuando abrió la trocha”, explica una de las cajeras del almacén El Triunfo mientras atiende a un ritmo desenfrenado a los clientes venezolanos. Se refiere a uno de los caminos ilegales para cruzar, a pocos kilómetros, a un precio de unos 60.000 pesos (algo más de 20 dólares), dependiendo del día. Su tienda está a rebosar: “Hemos hecho el doble de venta”. En el suelo, al lado de la caja, en una bolsa de papel va acumulando los bolívares. “Cobramos con un recargo del 0,25”, precisa.

A las ocho de la noche, dos horas después del primer cierre anunciado, el puente Simón Bolívar recoge a los últimos venezolanos. En el primer control, el colombiano, se encuentran con policías, militares, migración y agentes de la DIAN (el organismo de Hacienda) que comprueban que no lleven otra cosa en las bolsas que no sean víveres. Unos metros más adelante, la guardia bolivariana vigila, pero no solicita ningún tipo de documentación. “La mayoría ha regresado”, asegura Víctor Bautista, asesor en asuntos fronterizos de la Cancillería de Colombia. “Las mesas de trabajo entre ambos países continúan y de hoy en 20 días los cancilleres se reunirán”. De lo que suceda el lunes solo tienen un dato: se mantienen los corredores humanitarios para escolares y enfermos que funcionan desde el pasado agosto. Los venezolanos albergan la esperanza de que se vuelva a abrir la frontera. Aunque nadie sabe con certeza cómo amanecerá el Gobierno de Maduro.

 

Vía: http://internacional.elpais.com/internacional/2016/07/11/colombia/1468200200_093110.html

Medio centenar de venezolanos esquivan a la policía para comprar provisiones en Colombia

Medio centenar de venezolanos consiguieron pasar el muro policial para huir al país vecino y conseguir provisiones.

Alrededor de medio centenar de venezolanos, en su mayoría mujeres, se saltaron el lunes el bloqueo existente en la frontera colombiana para comprar comida en Cucutá, Colombia, en unas escenas que han sido ampliamente difundidas en redes sociales.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, decretó en agosto de 2015 el cierre de toda la frontera colombiana. El mandatario alegó entonces que quería combatir el contrabando y la presencia de paramilitares, pero el bloqueo ha afectado al día a día de la población de la zona.

El lunes, cientos de personas esquivaron el cordón de la Guardia Nacional Bolivariana para cruzar a la carrera el paso de Cucutá y tratar de aprovisionarse en Colombia. A su vuelta, han mostrado bolsas llenas de comida y han celebrado el éxito de su iniciativa en declaraciones a medios locales.

«Sea como sea a nuestros hijos no los vamos a dejar morir de hambre, gracias a Dios vivimos al pie de la frontera», ha contado una de estas mujeres, Belky, al diario colombiano El Tiempo. Otra de ellas ha celebrado en declaraciones a La Opinión de Cucutá que encontraron «de todo».

El gobernador del estado venezolano de Táchira, José Gregorio Vielma Mora, ha reconocido las necesidades que atraviesa la población local, pero ha advertido de que la frontera no se abrirá «con disturbios ni con marchas», según informa el periódico El Nacional.

 

Vía: http://www.abc.es/internacional/abci-medio-centenar-venezolanos-esquivan-policia-para-comprar-provisiones-colombia-201607060948_noticia.html