Maduro prorroga por 60 días estado de excepción y emergencia económica en Venezuela

A fin de que el Poder Ejecutivo pueda seguir brindando protección a los venezolanos contra la guerra económica”, dice el texto sobre la razón de ser del decreto.

El mandatario había firmado el decreto en mayo por dos meses y entonces dijo que podría extenderlo hasta el 2017, con el argumento de que necesita poderes especiales para luchar contra una “guerra económica” de empresarios y políticos, a quienes culpa de la aguda crisis económica que sufre Venezuela.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, prorrogó por 60 días el estado de excepción y emergencia económica que rige en el país y que le permite gobernar por decreto sin control parlamentario.

El mandatario había firmado el decreto en mayo por dos meses y entonces dijo que podría extenderlo hasta el 2017, con el argumento de que necesita poderes especiales para luchar contra una “guerra económica” de empresarios y políticos, a quienes culpa de la aguda crisis económica que sufre Venezuela.

“Dadas las circunstancias extraordinarias de orden social, económico, político (…) que afectan gravemente la economía nacional, visto que subsiste la situación excepcional, extraordinaria y coyuntural por la cual atraviesa la economía venezolana”, dice el decreto publicado en la Gaceta Oficial que circuló el jueves.

“A fin de que el Poder Ejecutivo pueda seguir brindando protección a los venezolanos contra la guerra económica”, dice el texto sobre la razón de ser del decreto.

Entre las prerrogativas que el Ejecutivo se adjudicó con el decreto están el control del presupuesto, la posibilidad de intervenir empresas y bienes privados con el fin de garantizar el abastecimiento y la suspensión de sanciones contra funcionarios de alto rango del Gobierno.

Maduro también podrá dar atribuciones “extraordinarias” a las autoridades para garantizar -incluso mediante la intervención de las Fuerzas Armadas- la distribución de productos de primera necesidad.

De hecho, en un intento por combatir la grave escasez de alimentos y medicinas, Maduro colocó el martes a los militares a cargo de la distribución y resguardo de los bienes de primera necesidad, en una medida fuertemente criticada por analistas por considerar que no solucionará la crisis.

Los críticos del mandatario socialista aseguran que las largas filas para adquirir alimentos y medicinas y las constantes fallas en los servicios públicos no son producto de una “guerra económica”, sino el corolario de más de tres lustros de políticas socialistas que han arruinado a la industria local.

Venezuela tiene una inflación de tres dígitos, recesión económica y escasez de bienes básicos, por lo que la oposición busca activar un referéndum revocatorio para desbancar a Maduro antes que termine su mandato, en enero de 2019.

 

Vía: http://www.americaeconomia.com/economia-mercados/finanzas/maduro-prorroga-por-60-dias-estado-de-excepcion-y-emergencia-economica-en

El hundimiento de Venezuela arrastra a Cuba a un nuevo periodo de crisis económica

La reducción en la llegada de crudo venezolano marca el bajo crecimiento de la isla al 1%

Cuando más expectativas económicas se habían despertado en Cuba, el hundimiento de Venezuela, su pulmón energético, ha marcado la entrada de la isla en una nueva fase de anemia. El presidente Raúl Castro lo reconoció el viernes ante la Asamblea del Poder Popular, el Parlamento. El dirigente mencionó la “contracción en los suministros de combustibles pactados con Venezuela, a pesar de la firme voluntad de Nicolás Maduro y su gobierno por cumplirnos”.

Los acuerdos de Cuba con Venezuela para la importación de crudo a precios preferenciales vienen de principios de los 2000, cuando Hugo Chávez y Fidel Castro fraguaron una alianza con la que La Habana ganaba un mecenas energético y Caracas, fundamentalmente, médicos e inteligencia para el aparato de seguridad del Estado. La isla recibió durante años más de 100.000 barriles de petróleo diarios. Hoy, con su socio en una profunda crisis debido al desplome global de los precios del crudo y a su deterioro político-institucional, la entrada ha caído significativamente. De acuerdo con datos de la agencia Reuters, en el primer semestre de 2016 el bajón fue de al menos un 20%.

El Producto Interior Bruto cubano creció un 4,7% en el primer semestre de 2015, una cifra relevante aunque insuficiente para las necesidades de aceleración de la deteriorada economía de la isla. Un año más tarde, durante el mismo periodo de 2016, los resultados no sólo no han mejorado sino que se han debilitado hasta un crecimiento del 1%, la mitad de lo previsto, poniendo en alerta al Gobierno de Castro. Con todo, el mandatario ha hecho hincapié, frente al runrún de la inminencia de un nuevo Periodo Especial (la demoledora crisis de principios de los noventa tras la caída de la Unión Soviética), en que Cuba no se está asomando a una sima de esa profundidad: “No negamos que pueden presentarse afectaciones, incluso mayores que la actuales, pero estamos preparados y en mejores condiciones que entonces para revertirlas”, afirmó ante la Asamblea.

Las primeras medidas ya se notan en el sobredimensionado sector público, con recortes en gasolina, menos uso de aire acondicionado y jornadas más cortas.

Durante las sesiones parlamentarias, el ministro de Economía Marino Murillo informó de que para el segundo semestre del año se ha decidido una reducción general de gasto de combustible del 28%, tratando de dejar intacto el gasto residencial, es decir, el consumo en los hogares, y garantizando las necesidades de industrias clave como el turismo, el níquel y el azúcar. La exportación de estos dos últimos bienes, así como la de petróleo venezolano refinado en la propia isla, también ha caído, en línea con la crisis de los precios de las materias primas en América Latina. A ellos se suma la mengua de ingresos por servicios profesionales a socios exangües como Venezuela, Brasil o Angola.

La falta de divisas, cruz de la economía socialista cubana, se ha recrudecido y la previsión de importaciones se ha corregido a la baja, de los 14.416 millones de dólares que había calculado Economía para 2016 a 11.973, un 15% menos, según los datos de Murillo. Un 17% de inversión pública se congela. Para el alumbrado de las calles se prevé un 50% menos.

Con Venezuela despeñándose y una nueva oleada de emigración de trabajadores cubanos a Estados Unidos, para Cuba resulta cada vez más urgente que el deshielo diplomático del último año y medio con su vecino y antiguo archienemigo del norte se concrete aprisa en movimiento económico. La llegada de turistas estadounidenses avanza y en el segundo semestre del año se reanudarán los vuelos comerciales, lo que seguramente disparará esos números, y el caudal de remesas ha aumentado, con un récord de 3.345 millones de dólares en 2015, según The Havana Consulting Group, pero el embargo sigue en pie, impidiendo los negocios entre empresas de Estados Unidos y Cuba.

La derogación del embargo depende del Congreso. El presidente Barack Obama ha pedido a los representantes legislativos que lo liquiden, pero prevalecen las resistencias del mayoritario sector republicano. Una victoria de la demócrata Hillary Clinton en las presidenciales de noviembre daría continuidad al impulso de Obama desde la Casa Blanca. Es difuso lo que pasaría si ganase el republicano Donald Trump: si su naturaleza de hombre de negocios lo llevaría a apoyar que el Congreso elimine el embargo o si, al menos en un principio, escurriría el bulto para no soliviantar al núcleo duro cubanoamericano de su partido.

Hoy La Habana mira preocupada a dos capitales. A Caracas, donde se cierra el horizonte, y a Washington, donde no termina de abrirse.

 

Vía: http://internacional.elpais.com/internacional/2016/07/11/america/1468189912_006256.html

Bachaqueo: el negocio más rentable de Venezuela

Los revendedores de productos básicos han tejido una red ilegal que se ha vuelto indispensable.

Las oscuras y solitarias calles de Caracas no son a las cuatro de la mañana el mejor escenario para pasear, si es que lo son para algo. A esa hora, Daniela, de 27 años, una hija de 7 y otra de 11, inicia su particular jornada laboral junto a seis “compañeras”; amigas las llama a veces. Durante tres horas recorren seis o siete locales de venta de comida y distintos mercados. Hay gente ya apostada en las filas, pero Daniela sabe que se la va a saltar, que se va a “colear”. Desde hace año y medio han tejido una red que les permite saltarse la ley, algo que en Venezuela hace tiempo que se convirtió solo en algo que se sugiere cumplir. Daniela es una bachaquera, una revendedora de productos por los que puede obtener 100 veces más de lo gastado. El negocio más rentable de una Venezuela camino del Guinness de la inflación. El clímax de la ilegalidad. La supervivencia convertida en rutina.

“Yo no soy mala”. La obsesión de esta chica, que como el resto de los consultados pide ocultar su nombre real por seguridad, es argumentar que no le ha quedado otra solución. “Yo no soy mala”, insiste una y otra vez, sin ocultar tampoco una sonrisa pícara cuando explica: “Es plata fácil, ahora ya ni buscas trabajo ni te lo pueden dar. Y la gente necesita los productos”.

Cerca del 70% de las personas que hacen las colas a diario son bachaqueros, según un informe de la encuestadora Datanálisis. La firma señala que en el último año un cuarto de la población se ha incorporado a esta práctica. El Gobierno chavista considera que es una de las razones de la escasez de productos básicos y el pilar de la supuesta “guerra económica” que arguye a diario el presidente, Nicolás Maduro, para resumir la crisis social que consume a Venezuela. El tejido construido, con la connivencia de la policía incluida, parece dar la espalda a esos argumentos.

Daniela y sus amigas trabajan de martes a viernes. Cuando abren los supermercados, en torno a las 7.30 de la mañana, ya tienen todo su circuito preparado. Los responsables de los locales y de los mercados les han avisado por WhatsApp de qué productos regulados —los básicos, el arroz, la leche, la harina, los de aseo personal, los que escasean— han llegado. La policía ya las conoce y les cuela ante el enfado, cada vez más descontrolado, del resto. “Dicen que somos sus familiares y que tenemos prioridad, pero no es verdad”, cuenta Daniela. Ya dentro de los locales, la anarquía continúa. La ley solo permite comprar productos regulados un día a la semana y sábado o domingo, mostrando la huella dactilar. Los bachaqueros se hacen a diario con el cupo que les corresponde —cada producto tiene un límite de unidades— y uno suplementario: parte lo comparten con aquellos que les han facilitado la compra. El resto, lo revenden.

Después de hacer acopio, sobre las 10, Daniela se retira a descansar y a sus tareas domésticas. En torno a las 12 manda un mensaje a su red de clientes y hasta las 2 se dedica a revender los productos. Es la hora del almuerzo para mucha gente que no ha podido, ni querido, hacer cola y que está dispuesta a pagar un sobreprecio. A veces, hasta 100 veces superior al valor de mercado. Algunos lo vuelven a revender, ya con menos beneficio.

Con una memoria de contable infalible, Daniela desgrana los beneficios: “Un paquete de arroz, de 450 bolívares, lo vendo a 1.500; la leche, de 800, a 3.000; los pañales, de 100, a 1.500”. “El otro día”, empieza a reír ante un edificio del este de Caracas, la zona acomodada de la capital, “conseguí jabón para lavar la ropa y dos mujeres de aquí se volvían locas: “Yo te doy 3.000, pues yo 3.500, no, yo, 4.000. Al final, lo vendí por 5.000”. A diario, se saca “30 o 40 bolos”, 30.000 o 40.000 bolívares. Después de la última subida, el 1 de mayo, el salario mínimo de un venezolano es de 15.051 bolívares más un bono de alimentación de 18.585. Hacer la correspondencia con el dólar se ha vuelto quimérico en un país que funciona con dos tasas de cambio oficiales y una del mercado negro. La tasa de mercado Dicom cerró el viernes en 450 bolívares por dólares; en el mercado negro estos días un dólar se cambia por 1.050 bolívares. Mañana estas cifras seguramente habrán quedado obsoletas.

La inflación, según el Banco Central de Venezuela, se disparó el año pasado hasta el 180,9%, aunque el FMI cree que este año superará el 700%. La violencia registra niveles que nadie recuerda, pero queda camuflada ante la necesidad diaria de alimentos y medicinas. “No se trata solo de una economía descalabrada o un Estado de derecho desmontado lo que debemos evaluar: es la reacción en cadena de una comunidad que ante el mínimo parpadeo se monta en un proyecto de expoliación. Que la mitad de la población se dedique a adquirir masivamente los productos de primera necesidad para revendérselos a la otra mitad a cien veces su precio ya no corresponde al catálogo de mal de la viveza, es un acto genocida”, explica Miguel Ángel Campos, sociólogo de la Universidad de Zulia.

A principios de la pasada semana, a una amiga de Daniela la detuvieron mientras compraba productos para luego revenderlos. Puso su huella más veces de lo permitido. La Guardia Nacional Bolivariana, ante la inacción de la Policía, está cada vez más presente en las colas de los mercados. La tensión va a más. “Esto se está poniendo feo”, dice la mujer.

La Ley de Precios Justos establece precios regulados para los productos de primera necesidad, los que suelen mover los bachaqueros. Quienes revenden esos productos se arriesgan a una pena de entre tres y cinco años de cárcel. Daniela es consciente en algunos momentos. “Yo los únicos días que no salgo es cuando mi hija, la mayor, que se entera ya de todo a los 11 años me dice: ‘Mami, te van a llevar presa’. Ese presentimiento me da miedo”.

Hay otro temor, cada vez más tangible, entre los venezolanos: el miedo a compartir el bachaquero. Cada vez son más los casos de personas que no quieren dar el teléfono de su conseguidor para no quedarse, por ejemplo, sin papel higiénico. Por si algún día, quizás no tan lejano, el escenario es todavía más crudo.

El bachaqueo, sobre todo el contrabando de gasolina, era una práctica tradicional en la frontera entre Colombia y Venezuela. El bachaco, el origen del nombre, es una hormiga culona típica de la zona que se caracteriza por cargar sus alimentos encima. Cuando se prende un fósforo y la tierra comienza a arder, los bachacos salen disparados para cualquier lado. Como Daniela a las cuatro de la mañana.

 

Vía: http://internacional.elpais.com/internacional/2016/05/22/america/1463947040_019429.html

Parálisis y economía moribunda alimentan crisis en Venezuela

El expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero, en conversaciones con el Gobierno de Venezuela ha expresado su “voluntad” de un “diálogo nacional”.

La economía venezolana se encuentra paralizada por los enfrentamientos entre la oposición y el Gobierno • Expresidentes emprenden acciones para diálogo en Venezuela.

Bajo una iniciativa de la Unión de Naciones Suramericanas, un grupo de expresidentes, inició acciones para activar en Venezuela un gran diálogo nacional y poder definir un plan para enfrentar la crisis económica que padece el país suramericano.

Ellos son José Luis Rodríguez Zapatero, de España, y Leonel Fernández, de República Dominicana, quienes anunciaron ayer que bajo el apoyo de Unasur inician acciones para intentar poner en marcha un proceso de “diálogo nacional” en Venezuela para hacer frente a la crisis que se vive en el país.

Aumenta la crisis. Es difícil, para las personas que tienen un nivel socioeconómico alto o medio alto, con acceso a los bienes esenciales de la canasta familiar, entender y asimilar cómo en otro país la gente hace filas kilométricas en los supermercados para poder comprar un litro de leche a precio regulado; y que al buscar ese producto, de primera necesidad, fuera del supermercado, en el mercado negro, lo logra conseguir a precios muy elevados, comparados con el precio del mismo producto en el supermercado, que también tiene un valor aumentado.

La inflación de Venezuela ha aumentado en medidas exorbitantes, y los ciudadanos, víctimas de esta crisis, sienten que cada vez es más complicado vivir.

Un arroz regulado cuyo valor es de 365 bolívares se consigue por fuera en 1.500 bolívares a precio de ‘bachaquero’; un aceite de 380 bolívares se consigue en 3.000 bs.

Análisis.

Luis Fernando Trejos Rosero, profesor investigador de la Universidad del Norte y analista experto en estudios internacionales, resalta que “la crisis de gobernabilidad tiene como contexto una fuerte polarización social y una disminución gradual de los apoyos electorales del chavismo, tal y como se comprobó en las recientes elecciones de parlamentarios”, además, sostiene que “en el plano político, lo que se evidencia es un sostenido desmonte de la democracia y el Estado de derecho y la configuración de un régimen autoritario. Solo resta esperar hasta qué momento las Fuerzas Armadas acompañaran al gobierno actual”.

Mientras que buena parte de los venezolanos están enfurecidos o temerosos con la situación del país, las encuestas dicen que un tercio de la población apoya a Maduro. En América Latina, donde son frecuentes las crisis políticas y económicas, el mandatario venezolano tiene más apoyo que los presidentes de Brasil, Chile, Colombia y Perú.

Revocatorio.

Para despojar del poder a Maduro, en un referendo revocatorio, se requerirán unos 7,6 millones de votos, un poco por debajo de los votos que consiguió la oposición en las elecciones legislativas de diciembre, que ganaron holgadamente. Sin embargo, Javier Morales Perpiñán, periodista venezolano, cuenta que “los lapsos que estipula el CNE no da las cuentas para que el proceso de referendo revocatorio se dé este año” con esto podemos concluir que la oposición no activó los mecanismos necesarios en el tiempo previsto, lo cual sería inédito para el país porque solo dos países de Latinoamérica tienen esta opción.

EL HERALDO contactó a algunos ciudadanos que viven la actual situación del país, sin embargo ellos pidieron reservar su identidad por las represalias que podrían tener debido a la presión del mismo gobierno. “Gana más un bachaquero de esos que revenden la comida regulada que un ingeniero en la empresa petrolera”, fueron las palabras de un trabajador venezolano frente a la crisis que vive en el día a día del país. Son muchos los factores que influyen en la grave situación que vive Venezuela y que está conmocionando al mundo. Una familia de Maracay perdió su local de venta de pollos, porque el Gobierno lo militarizó, porque no les dan acceso a ningún propietario de negocios al mercado mayorista.

Panorama Económico.

La economía venezolana se encuentra virtualmente paralizada en parte por un beligerante enfrentamiento entre el Gobierno y la oposición. Los pronósticos económicos señalan que la economía se va a contraer un 8 % y que la inflación se va a disparar a más de un 700 %. Las reservas internacionales han caído a niveles muy bajos, al punto que hay menos circulante en las calles que cuando Hugo Chávez subió a la Presidencia en 1999, en momentos en que el precio del petróleo era mucho más barato.

Las exportaciones de petróleo suman el 96% de los ingresos por exportaciones del país, y la caída de los precios significó un duro golpe para el Gobierno, lo que dejó con el pago de deudas pendientes por doquier: desde aerolíneas o compañías de servicios petroleros.

 

Vía: http://www.elheraldo.co/internacional/paralisis-y-economia-moribunda-alimentan-crisis-en-venezuela-261714