Cerca de 150.000 venezolanos cruzan en dos días la frontera a Colombia en busca de alimentos

Las autoridades colombianas estimaban que el domingo pasarían 50.000 personas y lo hicieron casi el doble: 90.000.

Cerca de 150.000 venezolanos han cruzado entre el sábado y el domingo la frontera hacia Colombia en busca de alimentos de primera necesidad y medicamentos. El tercer día de apertura temporal de la frontera entre ambos países desbordó todas las expectativas: casi 90.000 personas, según datos de Migración Colombia pasaron de un país a otro. La madrugada del sábado, cuando las autoridades colombianas se vieron sorprendidas por una nueva entrada de venezolanos a su territorio -más de 40.000- estimaron que al día siguiente cruzarían 50.000. La cifra casi se ha duplicado.

En el puente Simón Bolívar, que conecta ambos países, un centenar de funcionarios de migración y de la gobernación de Norte de Santander, departamento colombiano limítrofe, registraban con una tableta a todo aquel que entraba con una foto personal y otra a la documentación. Junto a los funcionarios, policía militar, metropolitana, aduanera y Ejército controlaban que el paso fuera ordenado. La orden desde el Gobierno es que la bienvenida sea digna, educada y solidaria. Por eso, en cada turno de ingreso sonaban los aplausos y los vítores que son se respondían con agradecimiento, sonrisas y muchas lágrimas. “En mi país la policía me apunta, en Colombia me saluda”, contaba una de las mujeres al cruzar. “¡Gracias!” y “Libertad por unas horas, pero libertad”, eran algunos de los comentarios y vítores que se escuchaban desde el lado colombiano.

El dispositivo que el domingo recibió a miles de venezolanos tuvo que improvisarse el sábado. Venezuela había avisado de que, como el pasado fin de semana, abrirían su lado, cerrado desde el pasado agosto, un solo día. “Comenzamos a recibir reportes de nuestros consulados y el servicio diplomático de una gran movilización hasta el estado de Táchira”, explica Víctor Bautista, responsable de asuntos fronterizos en la Cancillería de Colombia. “Las autoridades venezolanos nos lo confirmaron e implementamos el dispositivo preparado para el domingo y abrimos el paso”. De las más de 40.000 personas que ingresaron el 85% regresó el mismo sábado, según un primer balance de Migración Colombia.

Las autoridades colombianas son conscientes de que a las vías de comunicación diplomáticas de las mesas de trabajo entre ambos países se unen “las alternativas”, es decir, las redes sociales. Bautista no da nombres cuando explica que “mucha gente invita a otra a pasar” sin previo aviso oficial. En la cuenta de Twitter del gobernador de Táchira, Vielma Mora, está la persona a la que se refiere. Durante el sábado, fue relatando el minuto a minuto de la entrada de sus compatriotas, al mismo tiempo que los informaba sobre desabastecimiento en Cúcuta y el alto precio de los productos en los supermercados.

En un paseo por los mercados de la capital del departamento se confirma que hay escasez de azúcar y harina pan por el paro camionero que afecta a Colombia. Los precios del arroz, el papel higiénico y el aceite, otros tres de los víveres que más demandan los venezolanos se mantienen como la semana pasada. Una familia, con sorna, comentaba que ya no se acordaba de cuánto cuesta el papel higiénico en Venezuela porque hacía mucho que no lo compraban. Norte de Santander cuenta con su propia fábrica de arroz, mientras que depende del Valle del Cauca para el suministro de otros alimentos. “Ya hemos hablado con el Ministerio de Defensa para que se disponga una caravana de acompañamiento a los camiones y así poder dar respuesta a la demanda local y a la que llega desde Venezuela”, explicó el portavoz de Cancillería.

Este lunes se espera la visita oficial de la canciller María Ángela Holguín a Cúcuta para evaluar la situación. La titular de Exteriores conversará con las autoridades locales y las venezolanas y comparecerá públicamente para explicar si la reunión prevista entre cancillerías se mantiene para el próximo 4 de agosto o se adelanta. “Hay que revisar la estrategia si esta situación se repite cada ocho días”, aseguró Bautista, “el dispositivo actual no es suficiente para el flujo migratorio que estamos teniendo, habría que poner en práctica uno alternativo en el que se lleva tiempo trabajando”.

Punto de inflexión.

Un hito marca la apertura gradual del paso fronterizo entre Venezuela y Colombia por el estado de Táchira. El 5 de julio pasado cientos de mujeres venezolanas superaron un cordón de la policía militarizada venezolana para comprar en Cúcuta, la capital del departamento del Norte de Santander, los alimentos que en su país no se consiguen o se obtienen a precios escandalosamente caros. La amenaza latente de que una situación como esta volviera a repetirse, para vergüenza del Gobierno de Nicolás Maduro, que mantiene cerrado el cruce por el margen occidental del país sudamericano desde agosto de 2015 luego del ataque a tres militares venezolanos por parte de supuestos contrabandistas, ha obligado al gobierno a relajar sus medidas y a abrir el paso antes de lo previsto.

A Venezuela no le ha gustado que Colombia defina el cruce temporal como la apertura de un corredor humanitario. Esta denominación refuerza la idea de que en el país hay mucho más que una crisis alimentaria. Por esa razón la cadena oficial Venezolana de Televisión transmitió el sábado, cuando se abrió el paso antes de lo previsto, testimonios de chavistas que al intentar llegar hasta Cúcuta eran retenidos por las autoridades colombianas para que se despojaran de la vestimenta alusiva a la autodenominada revolución bolivariana. Las declaraciones también sugerían que en Cúcuta los precios eran muy elevados. Muchos de ellos, decían, habían tenido que regresar con las manos vacías.

Maduro ha llegado a esta decisión obligado por el fracaso de una medida que ensayó para intentar detener el contrabando de extracción de insumos básicos hacia Colombia. En el primer semestre del año la ONG Observatorio Venezolano de Conflictividad Social registró que, de las 3.507 protestas producidas en Venezuela, 954, el 27%, tienen que ver con el rechazo a la escasez y el desabastecimiento de alimentos.

Al Gobierno no le ha quedado otra que relajar el encierro al que sometía desde agosto del año pasado a sus ciudadanos en la frontera con Colombia, una franja porosa de 2.219 km, para evitar no solo el aumento de las protestas, sino para paliar la escasez. Maduro ensayó en el cruce desde Táchira una medida que apoyan algunos sectores del Gobierno: si se cierran los pasos oficiales entonces mermará en gran medida el trasiego de alimentos básicos subsidiados en Venezuela hacia Colombia.

Las cifras demostraron que el contrabando no solo no disminuyó, sino que la escasez se agudizó. En Caracas, según la encuestadora Datanálisis, la escasez es de 60.7% en insumos de la dieta básica. La cifra suele ser el mejor indicador disponible. Caracas es la ciudad más abastecida del país y no sufre las penurias de la provincia.

En el Estado de Zulia, uno de los cruces fronterizos, el gobernador Francisco Arias Cárdenas, apoyado en el decreto de emergencia económica promulgado por Maduro, había llegado a un acuerdo para que ingresaran productos colombianos por los caminos verdes para abastecer así los anaqueles de la capital Maracaibo, la segunda ciudad más importante de Venezuela, y otras localidades de su jurisdicción. Los zulianos aseguran que, aunque los productos son más costosos, al menos se consiguen mucho más baratos que los ofertados en las redes informales.

El Gobierno de Maduro se niega a reconocer que el problema está la falta de producción de bienes básicos y no en su distribución. Pero la apuesta sigue. Mientras se debate en la mesa de negociación con Colombia cuál es la mejor manera de normalizar el tránsito entre los dos países, el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino, se ha convertido en el hombre más poderoso de Venezuela. Desde principios de la semana los militares controlan la distribución de todo lo que se importa. Todas las experiencias previas con los controles, traducidas en el incremento constante de la escasez, no permiten suponer que la medida será exitosa.

 

Vía: http://internacional.elpais.com/internacional/2016/07/17/colombia/1468771090_078717.html

Un superministro contra la escasez en Venezuela

La respuesta del presidente Nicolás Maduro a los rigores de la crisis política, económica y social en Venezuela es siempre la misma: apoyarse en quienes más confía, los militares. Las filas para comprar alimentos, los hospitales, las protestas por asuntos políticos o por hambre, son controladas por la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). El jefe de todo, quien mantiene la estabilidad del gobierno, es Vladimir Padrino López, ministro de Defensa, que se ha convertido en el segundo hombre con más poder en el país.

Padrino López comenzó a ganarse la confianza del alto mando político del chavismo en tiempos de crisis, en 2002, cuando se negó a apoyar a los militares que participaron en el intento de golpe de Estado contra Hugo Chávez. En ese entonces, ocupaba un cargo importante, pero aún modesto: era jefe del Batallón Bolívar, en el Fuerte Tiuna, el principal de la capital.

A partir de ahí el ministro, que egresó de la promoción Juan Gómez Mireles de la Academia Militar en 1984 -puesto 18-, no ha hecho más que ascender dentro de la institución castrense. Su promoción es importante para Maduro: ese mismo año se graduaron, entre otros, la diputada Carmen Meléndez, que ha sido ministro de la Defensa, de Interior y Justicia y del Despacho del presidente, y Miguel Rodríguez Torres, que fue su ministro de Interior y Justicia, pero ahora se ha distanciado del gobierno.

El general ha sido una suerte de salvavidas para Maduro en tiempos de crisis: durante las fallas eléctricas, formó parte del Estado Mayor Eléctrico; durante los escándalos de corrupción, integró la comisión presidencial que estudió la asignación de divisas, e incluso lideró el Plan República en la custodia de los materiales electorales en la elección presidencial que ganó Maduro, con mínima diferencia, a Henrique Capriles.

La Gran Misión Abastecimiento Soberano.

Pero la noche del 11 de julio el presidente le entregó más poder a Padrino López, en un área esencial para la economía, en medio de la crisis más grave que ha sufrido Venezuela en décadas: coordinará la Gran Misión Abastecimiento Soberano, la apuesta del mandatario para superar la escasez de comida que azota al país, misión para la cual todos los ministros serán sus subordinados, una potestad que antes era exclusiva del vicepresidente y del propio presidente.

El ministro de Defensa debe ahora encargarse de supervisar la implementación de políticas públicas para mejorar el sistema agroproductivo e industrial, así como la distribución de alimentos y fármacos. Debe, en esencia, transformar el modelo productivo en un país que no produce casi nada.

Para lograrlo, cuenta con total discrecionalidad: puede dictar resoluciones en tiempo real en empresas y comunidades en todo el país, y sólo debe reportar su trabajo ante el presidente de la República.

Rocío San Miguel, directora de la ONG Control Ciudadano, opinó que con Padrino López al frente del Gobierno, Maduro simplemente guarda las apariencias de que controla plenamente el poder en medio de la crisis.

Pero advierte: “Padrino López es un oficial bisagra, se adapta a las desesperadas necesidades de Maduro y a la vez mantiene las apariencias de orden en la FANB. Entiende el significado de los enormes peligros de la transición, pero también sus oportunidades. Cometen un error quienes lo ven desde la oposición como un posible aliado y desde el chavismo como traidor”.

A Padrino López, aseveran fuentes de la FANB, le reconocen su “disciplina, efectividad para tomar decisiones en medio de situaciones estresantes, y respeto a la autoridad”. Quizá esos atributos hicieron que se ganara la confianza de Chávez y se convirtiera en la mano derecha de Maduro.

 

Vía: http://www.elmundo.es/internacional/2016/07/14/578690f0468aeb0b2c8b4614.html

Maduro en las cuerdas: ahora anuncia la toma militar de los puertos para controlar los alimentos

Ya el lunes, en un intento por evitar el colapso total del país, Maduro nombró al ministro Padrino como responsable de la distribución de alimentos, medicina y bienes básicos.

En un nuevo intento por controlar la distribución de los escasos bienes, el mandatario adoptó la medida. Acusó, además, a Estados Unidos de querer intervenir el país.

El mayor general del Ejército de Venezuela Efraín Velasco fue nombrado presidente de Bolivariana de Puertos (Bolipuertos), ente que administra las instalaciones de carga marítima del país, en un nuevo intento del Gobierno de Nicolás Maduro por recomponer la menguada situación económica del país. La información la entregó el mismo jefe de Estado este martes durante su programa semanal televisivo “En contacto con Maduro”.

De esta forma, los puertos del país quedarán bajo el mando de la autoridad militar. “Hoy tomamos cinco puertos fundamentales del país: Guanta, La Guaira, Puerto Cabello, Maracaibo y Guamache”, dijo el mandatario, tras reunirse con el ministro de Defensa, Vladimir Padrino. Cada puerto tendrá un jefe militar, detalló Maduro. “Con estas designaciones, con esta toma cívico militar de estos puertos”, espera que “empiecen a funcionar como tienen que funcionar”.

l presidente afirmó que los militares encontraron “caos, desorden” en los lugares donde se desplegaron. “¿Ustedes saben para qué es el caos? El caos es para la maldita corrupción”, añadió Maduro, quien pretende con todas estas medidas revolucionar los tres motores de la Gran Misión Abastecimiento Soberano, uno de los planes que busca garantizar bienes básicos farmacéuticos, industriales y agroalimentarios.

“Esto es una guerra”. Ya el lunes, en un intento por evitar el colapso total del país, Maduro nombró al ministro Padrino como responsable de la distribución de alimentos, medicina y bienes básicos. El mandatario también informó que los expertos del Gobierno detectaron 18 rubros que son esenciales para el pueblo venezolano, los que “debemos garantizar”, reveló. Además es imperativo, según el político, romper el paradigma “que nos quiere imponer el Pentágono de crisis humanitaria para intervenir Venezuela”.

Maduro preguntó “¿qué crisis humanitaria? Venezuela lo que tiene es un espíritu humanitario, humanista, patriótico y revolucionario”. Cuando firmó el decreto ante las cámaras, el dirigente expresó que espera “imponer orden y autoridad en todas las cadenas de la economía” como respuesta a lo que califica como un “sabotaje” de la oposición para tratar de sacarlo del poder. “Esto es una guerra”, apuntó.

 

Vía: http://www.americaeconomia.com/politica-sociedad/politica/maduro-en-las-cuerdas-ahora-anuncia-la-toma-militar-de-los-puertos-para-c

Fuerzas armadas venezolanas coordinarán distribución y resguardo de alimentos y medicinas en Venezuela

Venezuela anotó en el 2015 la inflación más alta del mundo mientras su economía acumula dos años y medio en recesión, agudizada por el desplome de los precios del crudo, su principal fuente de divisas.

El decreto de Nicolás Maduro, que le da amplias prerrogativas a los militares sobre el control de la economía venezolana, fue criticado por analistas y calificado de innecesario para solucionar la crisis que atraviesa el país que, aseguran, es consecuencia de 17 años de políticas socialistas.

Las Fuerzas Armadas de Venezuela coordinarán la distribución y el resguardo de alimentos, medicinas y otros productos esenciales, en un intento del Gobierno por combatir la grave escasez de bienes de primera necesidad que vive el país y que ha golpeado la popularidad del presidente Nicolás Maduro.

El decreto de Maduro, que le da amplias prerrogativas a los militares sobre el control de la economía venezolana, fue criticado por analistas y calificado de innecesario para solucionar la crisis que atraviesa el país que, aseguran, es consecuencia de 17 años de políticas socialistas.

En la víspera, Maduro, de 53 años, anunció la creación de la “Gran Misión Abastecimiento Soberano” especificando que será dirigida por un “Comando para el abastecimiento” conformado por él mismo y el alto mando militar, encabezado por el ministro de Defensa, Vladimir Padrino.

La norma le da a este nuevo órgano gubernamental la potestad de dictar resoluciones sobre compra, comercialización y distribución de alimentos, medicinas y productos de higiene personal y aseo del hogar, subordinando a su control los ministerios encargados de esas labores.

“Implica el aprovechamiento de la capacidad operativa de la Fuerza Armada en todo el territorio del país (…) en actividades y tareas de apoyo al abastecimiento nacional de productos estratégicos para la garantía de los derechos a la alimentación y la salud de los venezolanos”, dice el decreto publicado en la Gaceta que circuló el martes.

“Así como la protección y resguardo de los bienes y servicios afectos a dichas actividades”, agregó la norma decretada por Maduro bajo un estado de excepción, que le permite gobernar por decreto y sin control del parlamento, de mayoría opositora, hasta el próximo año.

Venezuela anotó en el 2015 la inflación más alta del mundo mientras su economía acumula dos años y medio en recesión, agudizada por el desplome de los precios del crudo, su principal fuente de divisas.

Al culparlo de este descalabro económico, los adversarios de Maduro buscan la convocatoria a un referéndum que revoque su mandato. Sin embargo el presidente, un ex chofer de autobús, se defiende asegurando que su administración es víctima de una “guerra económica” con el fin ulterior de desbancarlo.

“Los anuncios oficiales para atender la crisis económica y de abastecimiento sólo profundizan las causas del problema”, opinó el analista Luis Vicente León. “Si parten de que la causa de la crisis es la guerra económica y no el modelo primitivo de intervencionismo y control, todo lo demás será inútil”.

El Comando para el Abastecimiento podrá obligar a los privados a vender su producción a entes estatales, mientras todos los miembros de la cadena de producción y comercialización de alimentos, medicinas y otros bienes básicos deberán obedecer las “directrices, regulaciones e instrucciones” emanadas del recién creado comando.

El decreto también busca la reconstrucción de un nuevo sistema de determinación de costos y precios justos, vigente desde hace años en el país, y que es señalado por opositores y analistas como una de las causas de la merma en la producción nacional y de la aguda escasez.

 

Vía: http://www.americaeconomia.com/politica-sociedad/politica/fuerzas-armadas-venezolanas-coordinaran-distribucion-y-resguardo-de-alime

Arroz, harina y aceite… la frontera que separa a Venezuela y a Colombia

Así fue el primer día de cruce masivo de la frontera, permitido por el presidente Nicolás Maduro.

Centenares de personas cruzaron este domingo por el puente Simón Bolívar.

Varias filas de cientos de personas ocupan parte de las aceras de la avenida sexta, en el centro de Cúcuta. Cargan con tantas bolsas como fuerzas les quedan. Son parte de los más de 35.000 venezolanos que el domingo han cruzado la frontera entre Venezuela y Colombia hasta esta ciudad en el noreste del país. Han comprado productos de primera necesidad: papel higiénico, aceite, azúcar, harina pan, café, leche… Y se han dejado el equivalente a dos salarios mínimos en su país (15.000 bolívares mensuales, unos 15 dólares en la tasa del mercado negro). Ni el esfuerzo ni la factura les pesan. No saben cuándo podrán volver a pasar y llevan esperando este día casi un año, cuando el presidente venezolano, Nicolás Maduro, decretó el estado de excepción y cerró su lado de la frontera.

La madrugada del domingo (hora colombiana) la policía metropolitana de Cúcuta informó a las autoridades colombianas de que miles de personas esperaban al otro lado del puente Simón Bolívar, uno de los tres puntos terrestres (de un total de cuatro) que conecta ambos países y que se abrió el domingo. Habían acudido para comprobar si era verdad el rumor que circuló el sábado en redes sociales y en algunos medios de comunicación: por segunda vez en esa semana, la guardia bolivariana iba a permitir el paso a ciudadanos venezolanos después de que el pasado jueves 500 mujeres, autodenominadas las Damas de Blanco, presionara a los agentes hasta conseguir cruzar. Cuando José Gregorio Vielma Mora, gobernador de Táchira, estado fronterizo, declaró que Maduro había ordenado que “el cerco se levantara”, el chisme se convirtió en realidad y las expectativas se desbordaron.

“Sabíamos que algo podía pasar, pero no esperábamos esta llegada tan masiva”, dice David Castro, responsable administrativo del supermercado Los Montes, uno de los comercios que vendió un 190% más que un domingo normal desde que se cerrara la frontera, según datos de Fenalco Cúcuta (Federación Nacional de Comerciantes). “Aunque nos faltaban algunos productos por el paro de transportadores, los básicos, los que ellos compran, los teníamos”, asegura. Para dar respuesta a los miles de venezolanos que se han acercado al establecimiento han tenido que reforzar el personal -40 personas, suelen ser 10-, a ciertas horas del día han cerrado las puertas para que pudieran comprar con tranquilidad y les han facilitado autobuses gratuitos para volver a la frontera.

En la fila, esperando el transporte que les lleve de regreso a Venezuela, un grupo de mujeres de distintas edades y condición social (han preferido no decir su nombre) abren las bolsas de la compra. “He gastado unos 50.000 pesos (17 dólares), en San Cristóbal [a unos 30 kilómetros] ya no encuentro toallitas higiénicas [compresas] ni medicamentos para el dolor de cabeza”, explica. La harina pan la han conseguido a 3.000 pesos (menos de un dólar), en el mercado negro, el del bachaqueo, les cuesta entre 2.000 y 2.500 bolívares (unos 2,5 dólares). “Si mañana vuelven a abrir, vendré, no me importa gastar todo mi dinero, en Venezuela no queda nada”, cuenta otra.

Llega el bus, la policía les acompaña para evitar cualquier problema desde que entraron a Colombia. “Un operativo de 1.000 hombres ha velado porque el tránsito haya sido tranquilo”, explica Gustavo Moreno, director de la policía fiscal aduanera. “No se ha producido ningún incidente”. Antes de subirse, algunos gritan. “¡Gracias, Colombia!, ¡viva Colombia!”. Hacía mucho tiempo que no veían tanta comida junta en una tienda, cuentan, algunos han recorrido hasta 13 horas para conseguirlos, como Efraín López, llegado del estado de Falcón. En la fila hay tantas ciudades de origen como personas.

Cuando llegan a La Parada, el barrio que linda con el puente Simón Bolívar, algunos aprovechan para hacer las últimas compras. La rutina de los comerciantes, las casetas de cambio de divisas y de los carretilleros que ayudan a transportar bultos de un lado a otro de la frontera se paró hace menos de un año con el cierre. Durante la última semana han recuperado, en parte, su ritmo diario. “Todo empezó cuando abrió la trocha”, explica una de las cajeras del almacén El Triunfo mientras atiende a un ritmo desenfrenado a los clientes venezolanos. Se refiere a uno de los caminos ilegales para cruzar, a pocos kilómetros, a un precio de unos 60.000 pesos (algo más de 20 dólares), dependiendo del día. Su tienda está a rebosar: “Hemos hecho el doble de venta”. En el suelo, al lado de la caja, en una bolsa de papel va acumulando los bolívares. “Cobramos con un recargo del 0,25”, precisa.

A las ocho de la noche, dos horas después del primer cierre anunciado, el puente Simón Bolívar recoge a los últimos venezolanos. En el primer control, el colombiano, se encuentran con policías, militares, migración y agentes de la DIAN (el organismo de Hacienda) que comprueban que no lleven otra cosa en las bolsas que no sean víveres. Unos metros más adelante, la guardia bolivariana vigila, pero no solicita ningún tipo de documentación. “La mayoría ha regresado”, asegura Víctor Bautista, asesor en asuntos fronterizos de la Cancillería de Colombia. “Las mesas de trabajo entre ambos países continúan y de hoy en 20 días los cancilleres se reunirán”. De lo que suceda el lunes solo tienen un dato: se mantienen los corredores humanitarios para escolares y enfermos que funcionan desde el pasado agosto. Los venezolanos albergan la esperanza de que se vuelva a abrir la frontera. Aunque nadie sabe con certeza cómo amanecerá el Gobierno de Maduro.

 

Vía: http://internacional.elpais.com/internacional/2016/07/11/colombia/1468200200_093110.html

Medio centenar de venezolanos esquivan a la policía para comprar provisiones en Colombia

Medio centenar de venezolanos consiguieron pasar el muro policial para huir al país vecino y conseguir provisiones.

Alrededor de medio centenar de venezolanos, en su mayoría mujeres, se saltaron el lunes el bloqueo existente en la frontera colombiana para comprar comida en Cucutá, Colombia, en unas escenas que han sido ampliamente difundidas en redes sociales.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, decretó en agosto de 2015 el cierre de toda la frontera colombiana. El mandatario alegó entonces que quería combatir el contrabando y la presencia de paramilitares, pero el bloqueo ha afectado al día a día de la población de la zona.

El lunes, cientos de personas esquivaron el cordón de la Guardia Nacional Bolivariana para cruzar a la carrera el paso de Cucutá y tratar de aprovisionarse en Colombia. A su vuelta, han mostrado bolsas llenas de comida y han celebrado el éxito de su iniciativa en declaraciones a medios locales.

«Sea como sea a nuestros hijos no los vamos a dejar morir de hambre, gracias a Dios vivimos al pie de la frontera», ha contado una de estas mujeres, Belky, al diario colombiano El Tiempo. Otra de ellas ha celebrado en declaraciones a La Opinión de Cucutá que encontraron «de todo».

El gobernador del estado venezolano de Táchira, José Gregorio Vielma Mora, ha reconocido las necesidades que atraviesa la población local, pero ha advertido de que la frontera no se abrirá «con disturbios ni con marchas», según informa el periódico El Nacional.

 

Vía: http://www.abc.es/internacional/abci-medio-centenar-venezolanos-esquivan-policia-para-comprar-provisiones-colombia-201607060948_noticia.html

Unas 500 mujeres venezolanas cruzan la frontera con Colombia para comprar productos básicos

¿Quién puede frenar a madres desesperadas porque sus hijos no tienen ni comida ni medicinas? Cientos de mujeres pasaron por encima del grupo de militares de la Guardia Nacional que custodia la frontera con Colombia, en Ureña, el pasado martes, cuando se celebraba el Día de la Independencia venezolana. Una frontera que permanece cerrada desde hace casi 11 meses por orden de Nicolás Maduro.

Las mujeres, a la carrera, se desplegaron por las tiendas de Cúcuta, ciudad colombiana. Y tres horas más tarde, volvieron a ingresar a la fuerza en su país, después de rezar y cantar el himno venezolano, aquel que grita “abajo cadenas”. Una quincena estuvo retenida varias horas por los militares, según la oposición.

Las imágenes, que han asombrado a un país donde pareciera que el asombro se perdió hace tiempo, profundizan el desasosiego de una sociedad que siente que Venezuela se le desborda al “hijo de Chávez”. Las mujeres se dividieron en grupos y se pusieron manos a la obra para comprar productos muy básicos: harina, aceite, judías, azúcar, incluso el famoso papel higiénico.

El sacerdote católico Esteban Gálvizha explicado a la prensa colombiana que desde el lunes pasado comenzó a funcionar un boca a boca entre las venezolanas de la frontera: había que acudir a la frontera vestidas de blanco. “El único objetivo era buscar en Colombia todo lo que escasea en estas poblaciones de la frontera”, añadió el párroco de Nuestra Señora de Lourdes. Según ‘La Opinión de Cúcuta’, fueron alrededor de 500 las mujeres que lograron saltar el “muro” policial.

Venezuela sufre una dramática crisis económica, social y política, marcada por una irresistible inflación, la peor del planeta, y por el desabastecimiento de alimentos y productos básicos que sí hay en Colombia.

El cierre de la frontera decretado por Maduro en agosto pasado, que provocó la expulsión y huida de miles de colombianos y que tensó al máximo las relaciones entre los dos países tras la “paz” firmada entre Hugo Chávez y Juan Manuel Santos, ha dificultado aún más el día a día en el estado de Táchira. “Estamos viviendo una crisis humanitaria y el gobierno no puede seguir tapando el sol con mentiras. La hambruna en Táchira obligó a las mujeres a cruzar la frontera”, denunció la diputada Laidy Gómez, integrante de la comisión especial del Parlamento que evalúa la crisis en la frontera.

“Es una situación dramática la que viven las madres, que no consiguen nada de comer. Es una muestra del desespero, porque tienen muy cerca la posibilidad de conseguir los alimentos básicos y los medicamentos, pero el gobierno se cierra a la posibilidad de un pase humanitario para la comida y medicinas. Ese cierre de la frontera nunca debió existir”, subrayó Abelardo Díaz, coordinador del partido opositor Primero Justicia en Táchira.

El “asalto a la frontera” ocurre precisamente cuando ambos gobiernos habían retomado las negociaciones para su reapertura. El ministro colombiano de Defensa, Luis Carlos Villegas, visitó Caracas la semana pasada y junto a su homólogo venezolano se ufanaron de actuaciones conjuntas contra el contrabando y contra el narcotráfico. Pero tras la rebelión femenina del martes, la canciller María Angela Holguín se ha visto obligada a desplazarse a Cúcuta para reunirse con los alcaldes de la zona.

Al otro lado, el gobierno bolivariano buscaba a sus culpables de siempre. “Políticos de la derecha planificaron y organizaron la situación originada en la frontera. Las personas que atravesaron de manera ilícita el paso fronterizo fueron lideradas por la diputada Laidy Gómez. La Guardia Nacional Bolivariana hizo lo propio y trató de ejercer su protocolo y garantizar el libre tránsito a todos los ciudadanos”, justificaba Ramón Cabeza, secretario de Seguridad Ciudanana de Táchira.

El dirigente revolucionario ha calificado la búsqueda de comida y medicinas de “show mediático para crear alarma” y ha adelantado que la oposición venezolana pretende repetir la acción: “Tenemos conocimiento de que el 11 de este mes pretenden crear una situación similar a la ocurrida en la frontera”.

 

Vía: http://www.elmundo.es/internacional/2016/07/06/577cc511468aeb65198b4585.html

La crisis alimenticia, producto de la corrupción y el estatismo

Un envío de dos millones de litros de leche tuvieron que ser destruido en 2011 por caducar al llegar a Venezuela.

Los sacos de cebolla se compraban a Ecuador a cien dólares, cuando valían treinta.

La escasez alimentaria que sufre Venezuela no solo es consecuencia de los bajos precios del petróleo, que reducen el presupuesto del Estado para la compra de comida, sino también resultado de años de alta corrupción y excesivo estatismo. Nuevos documentos oficiales obtenidos por ABC muestran la incapacidad del Gobierno chavista, ya en 2011 y 2012, para cubrir las necesidades de alimentación de los venezolanos, problema que luego se agravaría.

El Gobierno tuvo que destruir en agosto de 2011 más de dos millones de litros de leche, transportados en 73 contenedores, por haberlos comprado cuando ya estaban próximos a su fecha de caducidad. Así consta en un balance realizado ese año sobre los acuerdos de cooperación con Ecuador, país al que la Corporación de Abastecimientos y Servicios Agrícolas (CASA), entidad estatal venezolana, compraba leche UHT. «Hay gran preocupación por esta operación», se indica en el informe, «ya que al momento de la adquisición el rubro contaba con una fecha de vencimiento bastante próxima, ocasionando que se encontraban en puerto aproximadamente 73 contenedores con leche en mal estado en Puerto Cabello». Por ello se acordó destruir el cargamento «para evitar así la contaminación de otros productos» que había en el puerto. «La Corporación CASA tendrá que asumir gatos extras (estadía en patio, traslado y destrucción del producto) los cuales serán de una cuantía importante», se precisa.

Otro punto de ese informe revela que Venezuela estaba comprando cebollas a Ecuador con un notable sobreprecio. «Según facturas proporcionadas por Ecuador, Venezuela estaría comprando el saco de cebolla a 100 dólares el saco, cuando el precio justo son 30 dólares. Si bien estas transacciones son realizadas entre privados, las mismas son posibles por la autorización del Ministerio del Poder Popular para la Alimentación, a través del otorgamiento de los Certificados de No Producción (CNP); y de la posterior adquisición de dólares preferenciales mediante CADIVI». El informe añade que «este tipo de situaciones han revelado la existencia de ciertos vicios (sobreprecio de productos, ilícitos aduaneros y cambiarios) en la relación comercial con el Ecuador».

Además de las problemáticas adquisiciones en el exterior, la propia producción alimentaria del Estado ya manifestaba problemas al final de la era Chávez. En un informe presentado en mayo de 2012 al entonces presidente, su hermano Adán, gobernador de Barinas, lamenta que una planta procesadora de harina de maíz estuviera operando solo al 60 % de su capacidad. Eso era debido en parte a que una de las dos máquinas para el empaquetamiento se había trasladado a otra factoría, algo que llevó a Chávez a escribir un gran interrogante en el margen, preguntándose por el motivo de ese desvío.

De ese informe sobre la planta «La Veguita» llama la atención además el excesivo centralismo del sistema económico chavista, que obligaba a exponer al presidente detalles muy menores que aguardaban su estudio y autorización.

Vía: http://www.abc.es/internacional/abci-crisis-alimenticia-producto-corrupcion-y-estatismo-201606290144_noticia.html

Comprar alimentos, un calvario de horas en Venezuela

Las «colas» o filas para hacer el mercado que irrumpieron en la rutina de los venezolanos reflejan ante la comunidad internacional la profunda crisis de este país petrolero, pero en el día a día ponen a prueba la paciencia de miles de familias necesitadas de productos básicos. Adquirir harinas, arroz, café o azúcar, pañales y hasta crema dental supone un calvario de horas para familias que intentan alargar su presupuesto con la compra de productos subsidiados, conocidos como «regulados», y hacerle el quite a revendedores que fijan precios que en ocasiones triplican el oficial.

«Esto es duro», dijo a Efe Maribel, una profesora de primaria y madre de dos hijos que cada viernes se desplaza en la madrugada desde Petare, barriada considerada la favela más grande de América Latina, hasta Los Palos Grandes, en el acomodado este caraqueño. En esta zona los ávidos compradores aguardan desde la madrugada e incluso desde la noche anterior a las afueras de supermercados y farmacias para abastecerse, pudo comprobar Efe. La venta de productos subsidiados se ha organizado para cada día según el último dígito de la cédula del comprador, un sistema absolutamente impensable para un país boyante en otras épocas.

Y como antídoto para este mecanismo, los venezolanos, alegres y conversadores por naturaleza, intercambian números de teléfono y entablan amistades fugaces con los compradores de alrededor para estar en contacto y organizar la visita a varios comercios ese día. «Están vendiendo leche allá arriba», comentó Jenny, otra de las mujeres que intercambiaba mensajes vía celular con una amiga que le guardaba «un puesto» para su próxima fila. «Los de la farmacia pudieron comprar jabón para platos, toallas sanitarias, crema dental y hasta pañales», respondió por otro lado una mujer.

En las filas abundan amas de casa, padres de familia y personas de la tercera edad, aunque en voz baja —y con cierto temor— hablan de los temidos «bachaqueros» o revendedores que se infiltran en las «colas» para abastecer su mercado paralelo, en el que ofrecen productos subsidiados a precios exorbitantes y sin largas esperas. «Espero llevarme arroz y harina pan (usada para preparar las reconocidas arepas venezolanas), porque la semana pasada me tocó solo jabón», comentó ansiosa Arly, una estudiante y madre de un niño de 12 años.

Al igual que ella, las decenas de personas que aguardan en el lugar desconocían qué comprarán, pues la oferta en cada establecimiento depende «de lo que traiga el camión» que cada mañana llega con diversos artículos, los cuales son vendidos en cuestión en horas. Para organizar a los compradores, cada comercio ha desarrollado mecánicas que incluyen escribir un número en la muñeca de las personas para garantizar su acceso consecutivo o la entrega de un ticket numerado, la recogida por parte de efectivos policiales de las cédulas de identidad o la presentación del documento en la entrada.

«Estamos en un país que ha sido considerado entre los más ricos del mundo, precisamente porque nos encontramos sentados sobre una de las reservas más importantes de petróleo», reclamó recientemente la directora de Amnistía Internacional para las Américas, Erika Guevara-Rosas, durante su visita a Caracas. Consideró una «vergüenza que hoy día la población venezolana tenga que enfrentar estos dramas», y lamentó que el Gobierno, a pesar de haber decretado un estado de emergencia económica que reconoce la crisis y el deterioro del poder adquisitivo de los ciudadanos, no pida ayuda a través de los mecanismos de cooperación internacional.

Ajenos a estas disquisiciones, los venezolanos día a día repiten el drama de las largas esperas para comprar, una situación que empieza a caldear el ánimo en las calles cada vez más tensas por el desabastecimiento.

 

Vía: http://www.abc.es/internacional/abci-comprar-alimentos-calvario-horas-venezuela-201606140947_noticia.html